Los pequeños problemas coparon protagonismo frente a las grandes cifras
15 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando la carta de presentación incluye un ascenso, reducción de la deuda y llega con la resaca de una victoria sobre el Real Madrid, la placidez de la junta general de accionistas está garantizada de antemano. El presidente del Celta, Carlos Mouriño, y su junta directiva vivieron ayer una asamblea que se pareció más a una reunión de conocidos que a una junta. Y es que el mandatario llegaba con los deberes hechos y apenas tuvo auditorio al que dirigirse. Cuarenta accionistas fue toda la masa social que acudió al cónclave, en el que convivieron, junto con las grandes cifras aprobadas por rotunda mayoría, los problemas domésticos del día a día.
Ciudad deportiva
La prioridad, Vigo. La construcción de la ciudad deportiva del Celta saltó de nuevo a la palestra. Mouriño explicó que no se pudo llegar a un acuerdo para los terrenos de A Madroa porque «cuando habíamos acordado cambiar metro por metro, pidieron metro y medio, y luego dos metros». La opción de Bembrive se volvió inviable, y en todo Vigo no hay una parcela lo suficientemente amplia como para acoger la ciudad deportiva. «Vamos a buscar la fórmula para adquirir terrenos propios en Vigo, que es nuestra prioridad, aunque ya hubo algún ofrecimiento de otro concello». La opción de construirla en terrenos cedidos no convence, «invertiríamos en una ciudad deportiva que nunca sería nuestra». Eso sí. La inversión en la instalación hay que pensarla seriamente, recordó Mouriño, ya que exigiría un desembolso que mermaría otras partidas.
Actitud
Entre el optimismo y la euforia. Entre la escasa afluencia de socios, hubo quién recriminó la «actitud triunfalista» de Mouriño, un aspecto al que el presidente celeste respondió que no se trataba de triunfalismo, «sino de optimismo. Posiblemente si no fuese optimista nunca habríamos llegado hasta aquí».
Rendimiento
Dudas sobre el banquillo. Argumentando que en la plantilla hay suplentes que no dan el nivel, se planteó en la asamblea el papel al que se ha relegado a Dani Abalo. «Jugando de diez en diez minutos cada año, ¿cómo va a progresar?», para proclamar a continuación la preocupación por si el equipo desciende. «Ha hecho muy bien lo de la concursal, pero ojo al dato. Si bajamos, ¿cuántos abandonarán el barco?», espetó uno de los accionistas al presidente.
Celta B
Entre el fracaso y la formación. Entre los borrones que la masa social puso a la gestión del equipo directivo de Mouriño estuvo el descenso del Celta B. «Sí es un fracaso por bajar, pero no se puede considerar que lo sea por la formación», respondió. «¿Tenemos que estar pendientes de formar jugadores o de la clasificación?», adujo Mouriño, para quién el descenso no es tan preocupante si el equipo sirve para dar continuidad a la formación. Eso sí, «nos preocupa más que en Tercera no estemos en el primer puesto».
La cantera
Entre A Madroa y el mercado. El debate entre la cantera y el mercado asomó en la junta y Mouriño insistió en la idea de buscar el equilibrio. «A la cantera podemos darle oportunidades. Por eso hacemos plantillas cortas para que los jugadores tengan su oportunidad, pero no podemos garantizarles el puesto».
Los problemas
Asuntos domésticos. ¿Por qué renovar a Herrera aunque baje?, la venta de invitaciones, los problemas de aparcamiento o los beneficios de llevar medio siglo siendo socio saltaron a la palestra en la asamblea, en la que un socio interpeló a Mouriño: «¿Esta junta directiva cobra como Lendoiro?», «No, incluso los desplazamientos muchas veces los pagan los propios directivos», zanjó Mouriño.