Puede que el partido del pasado sábado en el estadio de A Malata haya servido para visibilizar una realidad. También se podría denominar la puesta en marcha de manera formal de la revolución o puede que la evolución. Se sugieren varias palabras para explicar el estado de ánimo, la disposición y actitud de la afición del CD Lugo. Algunas podrían ser, renovación, reactivación, regeneración, reanimación, resurgimiento o revitalización. Parece que toda palabra que empieza por la sílaba RE, tiene connotación o vínculo, con la fuerza, la energía, la pasión, la acción, el dinamismo, la garra o el carácter.
Lo estamos viendo y viviendo, el fútbol y la sociedad parecen reencontrarse desde hace tiempo. Sin duda sería injusto monopolizar esta transformación solo en este deporte y más en Lugo, donde tenemos ejemplos más que sobrados y agradables de observar en cuanto a aficionados y practicantes. Puede que la querencia por lo cercano, el valor por lo propio, el sentido de pertenencia se haya desarrollado de modo exponencial en unas generaciones que viven lo más próximo de manera distinta.
El fútbol o, mejor dicho, en lo que se ha convertido, industria del fútbol, especialmente en primera y segunda división, podría financiarse sin la necesidad del pago del abono, pero lo que no podría vivir este amado deporte es sin el abonado, sin el tradicional socio, sin el seguidor. El aficionado es imprescindible en un mundo donde su presencia podría ser prescindible financieramente, sin embargo, es la razón de ser de todo espectáculo, incluido el deportivo.
Celebro y disfruto la paz social en torno al club. Aplaudo el acompañamiento y admiro a los que lo siguen cada fin de semana, empeñando su tiempo y su dinero. Observo aficionados que llevan años sin faltar a su cita a los que acompañan nuevos seguidores, veo familias, chicas y chicos jóvenes con sus bufandas y camisetas. Es admirable su disposición. Mi deseo es que continúen y difundan de manera ejemplar cada iniciativa y que, desde su cometido, sean ejemplo para que cada día el número de seguidores aumente. El fútbol, el deporte, es para vivirlo en plenitud, con pasión y con deportividad, con entusiasmo y educación, con emoción y corrección.
Lo social es básico en un club, en una organización, tiene tanta fuerza que es capaz de superar y sobreponerse a malos resultados y regulares clasificaciones. Los clubs pasan por momentos buenos, malos y regulares. Solo sobreviven a los terremotos deportivos aquellos que tienen una masa social plena, unida, comprometida y responsable. Sospecho que la afición va a constituir de manera rotunda un pilar básico para el despegue definitivo del equipo.