Creer, confiar, merecer

Miguel García

CDLUGO

Carlos Castro

21 nov 2021 . Actualizado a las 21:13 h.

El Eibar, convendrán conmigo, es de esos equipos que a nadie cae mal. Es más, me atrevería a asegurar que es un club simpático y que merece todos los elogios de cuantos seguidores futbolísticos hay. Ejemplo de gestión no solo a nivel nacional, también internacional. Parada obligada en Outeiro de Rei, donde hace más de veinte años, entrenaba el día antes de los partidos que le tocaba jugar por el noroeste. Allí dejaba petos, camisetas y útiles de entrenamiento en agradecimiento, que el club local guardaba como oro en paño. Equipo hecho así mismo, modesto, sencillo, humilde, que ha sido capaz de llegar a lo más alto. Y cuando le ha tocado descender lo ha hecho con esa caballerosidad que solo hacen los que saben lo que cuesta llegar. Con generosidad y agradecimiento a todos los que han pasado por Ipurúa, su emblemático estadio que ya es un símbolo futbolístico en nuestro país. Volverán seguro a vivir momentos únicos. Este es un ejemplo palpable que a pesar de tener una aceptable estructura, de administrarse con una alta nota, no hay garantía absoluta de no sufrir la pérdida de categoría.

Ayer hicieron parada en Lugo. Solo pido aprender de su esfuerzo y de su gestión. Copiar de los buenos, no solo es obligado, también es inteligente. El fútbol directo es patrimonio vasco, las segundas jugadas, el juego aéreo, las prolongaciones. En el inicio de partido no se sabía bien quién de los dos equipos hablaba euskera porque el Lugo se encontraba muy cómodo. Anticipándose en las disputas y con un todopoderoso Carrillo ganando los duelos aéreos. La puesta en escena invitaba al optimismo. En fútbol combinativo, los rojiblancos igualmente lo manejaban bien, instalados en repliegue, aunque por momentos lejos del área eibarresa, eran capaces de robar y acercarse con peligrosas contras y sobre todo, acabar todas las jugadas que iniciaba.

Mediada la primera parte, cuando el Eibar inclinaba el campo a su favor, la contra sublime del Lugo inauguró el marcador, sin tiempo para pestañear llego el segundo y sin tiempo para la celebración, el gol visitante. Muchas emociones en poco tiempo. A destacar, la intensidad defensiva rojiblanca. Cada vez más agresivo y durante más tiempo. Crecimiento antológico en este apartado de Lebedenko.