El cometido de Luis César en su segunda aventura con el Lugo

David Cofán Mazás
David Cofán LUGO / LA VOZ

CDLUGO

ALBERTO LÓPEZ

A diferencia de otras experiencias, el objetivo de la permanencia parece factible al coger al equipo a seis puntos del descenso

04 mar 2021 . Actualizado a las 22:25 h.

La frase ‘segundas partes nunca fueron buenas' tiene numerosos casos que ejemplifican su condición de tópico. No hay que ir muy lejos para encontrar un ejemplo claro de esto, como puede ser la desgraciada segunda parte de Fernando Vázquez al frente del Deportivo. También existen ejemplos que rompen con esta afirmación, en un ejemplo del fútbol español, Zidane volvió al banquillo del Real Madrid y volvió a proclamarse campeón. Cada caso es un mundo, con situaciones muy diversas condicionadas por una serie de factores que van desde el puesto que ocupa en la tabla el equipo, la capacidad de la plantilla o el grado de tensión interna dentro de los diversos estamentos del club.

En el caso del Lugo, Luis César parece haber encontrado un ecosistema propicio para dar esquinazo al cliché y acrecentar su fama en la entidad albivermella. El entrenador arousano triunfó en su primera etapa a orillas del Miño. En el verano de 2016 se ponía en marcha el segundo proyecto deportivo del Lugo de Saqués, que había tirado por la borda el primero con Milla y Durán. Su apuesta era la de un técnico conocedor del fútbol gallego, experto en los banquillos nacionales y con una propuesta atractiva para el espectador. Funcionó.

El Lugo estuvo esa temporada coqueteando con el play off de ascenso a Primera División, emulando la fructífera etapa de Quique Setién al frente del conjunto rojiblanco. Hasta el mes de enero, el conjunto que dirigía Luis César rondaba la quinta y sexta plaza con asiduidad, hasta que la marcha de Pedraza al Leeds, cambió la dinámica. Los goles de Joselu, que anotó 23 ese año, no fueron suficientes para conseguir la hazaña de colocar al Lugo entre los aspirantes al ascenso a la máxima categoría del fútbol nacional. Con todo, el gran trabajo del técnico y su plantilla se vio reflejado en la meritoria novena posición en la que finalizó la temporada el equipo, siendo este su mejor puesto en su historia en la categoría de plata. 55 puntos, uno menos que los obtenidos en la 12-13 a las órdenes de Setién, siendo la segunda mejor puntuación de su historia.