Monteagudo: «Soy más de ataque que de defensa»

El nuevo residente del banquillo rojiblanco persigue un estilo reconocible y la tranquilidad en la tabla


LUGO / LA VOZ

Lugo le ha dado a Alberto Monteagudo (Valdeganga, 1974) la oportunidad de competir en Segunda División. Estuvo a punto de ascender dos veces a la Liga de plata con el Cartagena y su momento llegó hace un par de semanas, con la destitución de Javi López entre los rojiblancos.

-¿Qué tal el aterrizaje?

-Bien, con ganas de conocer al equipo, conseguir mi primera victoria y con la ilusión de un entrenador que viene con las ideas claras para hacer un buen año.

-¿Era el Lugo lo que se esperaba? ¿Le ha sorprendido algo?

-No, me ha sorprendido un poco la organización. Siendo un club humilde como es y que ha estado mucho tiempo en Segunda B, aunque lleva ya siete temporadas en Segunda. Es muy organizado, con todo lo que se necesita para trabajar bien y la seriedad de los futbolistas, lo profesionales que son.

-¿Cual es su idea?

-Quiero que el Lugo sea reconocible por la manera de jugar que tiene, por la manera de robar y por la manera de atacar. Soy más de ataque que de defensa, aunque me gustan los equipos serios, los que roban la pelota, los que son agresivos, pero siempre me he considerado un entrenador ofensivo. Ofensivo, competitivo y que saque resultados.

-¿Es difícil intentar meter sus ideas a un grupo a mitad de curso?

-Sí, sobre todo porque el período en el cual te tienes que equivocar es en pretemporada. Entonces no pasa nada, juegas un amistoso con un sistema diferente y si te equivocas no pasa nada, aunque la gente quiere ganar desde pretemporada. Tampoco puedes firmar dos jugadores o tres de los que tu creas para que te ayuden. No es excusa. Siempre he dicho que me adapto a los jugadores, les pido lo que realmente tienen y luego modifico sobre la marcha.

-¿Se preocupa si mira la tabla?

-No me preocupa porque son muchos partidos la Segunda División. Si empiezas bien la gente se engancha; si empiezas regular hay fuegos, de hecho aquí han cambiado de entrenador. Eso me preocupa un poco, pero yo tengo la tranquilidad de saber que esto es muy largo. Siempre le digo una frase a mis jugadores: Que ganemos por lo que hacemos. Si somos mejores en 90 minutos ya nos pueden dar golpes que lo vamos a superar y esto es lo mismo. Si hacemos las cosas bien, al final estaremos en una zona cómoda.

-Decía recientemente que tiene feeling con el jugador talentoso, ¿hay mucho talento en este Lugo?

-Sí, hay calidad, una manera de jugar al fútbol diferente respecto a otros equipos. Esta es una categoría en la que la gente no quiere atacar mucho, prefiere no perder. Aquí hay jugadores que tienen calidad y hay que intentar tocar la tecla. Yo tengo feeling con esos jugadores porque les exijo como el que más sin balón.

-Viajan a Albacete este fin de semana, ¿será especial?

-Sí que lo será. Está señalado en rojo. Es especial porque he querido volver siempre como jugador y no pudo ser, porque no jugué mucho en el primer equipo porque me fui rápido a Huelva, porque tengo a mi familia y a mucha gente de mi pueblo. Me motiva ir allí e intentaré ganar ese partido con toda mi alma.

-Encima, primera victoria.

-Sí, la necesitamos tras el cambio de entrenador. El futbolista cree en lo que hacemos, pero si conseguimos un resultado, hará que crezcamos como equipo.

-¿Con qué se sentiría satisfecho al terminar el curso?

-Estar durante gran parte de la Liga tranquilos y en algún momento, ilusionarnos con más.

-¿Es muy diferente la Segunda que se encontró como míster a la que vivió como jugador?

-Parecida. Con potenciales grandes, equipos de Primera que por circunstancias están en Segunda. Es esencial tener una línea de juego clara creo yo, ahora prima el tema físico más que terminar los partidos con un buen juego. Sobre todo, que lo decide, son los delanteros top, los que están en buen momento. Si el Lugo tuviese la fortuna, el acierto o el momento ese del delantero que llevase seis o siete goles, tendríamos cinco o seis puntos más y estaríamos entre los primeros.

-Cuénteme cómo fueron sus orígenes en el fútbol.

-En mi pueblo, en Valdeganga, el mismo de Jaime Romero que estuvo el año pasado aquí, en la calle, con una pelota en la plaza. Un día cogí la mochila y me fui a probar al Albacete sin preguntarle a nadie. El primer día que me vieron entrenar, cuando golpeé tres veces me pidieron que trajera una foto, que me quedaba. A partir de ahí fui escalando, en el equipo sub-19 coincidí con Morientes y con Santi Denia, ahora seleccionador sub-21. Debuté en Primera con 19 años.

-¿Qué le dijeron en casa por iniciar todo esto por su cuenta?

-Muchas veces lo digo. Antes no era como ahora, yo me iba haciendo autoestop desde mi puedo y a las 23.00, cuando no me cogía nadie, llamaba a mi padre, pero no me llevaba si no me buscaba la vida. Eso me hizo valorar muchas cosas que sigo valorando.

-¿Qué tipo de mediocentro era?

-Cuando empezaba era un mediocentro organizador. Tiraba faltas, los penaltis... A medida que fui entrando en el fútbol profesional, me convertí en un centrocampista con muy buena salida de balón, pero fui perdiendo ese punto organizador. Un jugador con criterio, con buen golpeo, con buena posición y sobre todo, tácticamente bueno.

-Pita y Seoane. Usted que jugó en su posición, ¿qué les dice?

-Me gusta mucho la posición, entenderla y saber lo que está pasando, pero los mediocentros que tenemos aquí son muy listos. Jugadores con mucha edad, mucho tiempo, que llevan muchos partidos y son fundamentales en el vestuario. Iriome, Pita, Seoane, Josete, Juan Carlos, la gente más mayor tiene una manera de ser que hace que el vestuario sea bueno. Si no sería diferente. No tengo mucho que decirles, aunque es verdad que les corrijo en lo que puedo porque yo jugaba ahí y controlo mucho más que otras posiciones.

«Yo no quería entrenar, quería ser de todo menos entrenador», dice el manchego

-¿Cuando decidió que se iba a dedicar a entrenar?

-No quería entrenar. Muchas veces me dicen que no lo diga, ¿y por qué no? Mi padre siempre me animaba a que me sacase los carnés y yo le decía que no. Hay alguna entrevista por ahí en la que digo que quería ser de todo menos entrenador. Jugando en el Lucena echaron al entrenador y yo tenía una rotura de cruzado. Mi segunda rotura. Los capitanes se reunieron y decidieron que tenía que ser yo. Teníamos los últimos siete partidos y éramos últimos, ganamos cuatro, salvamos la categoría y ahí empezó todo.

-Y le picó el gusanillo.

-Sí, ahora es al revés. Muchas veces lo pienso, fíjate, casualidades de la vida. El primer resultado fue bueno, el segundo año ya fue mejor y hasta hoy.

-¿Cuales eran sus referentes?

-Benito Floro fue un novedoso, de un saque de banda sacaba un gol, inventaba cosas de cualquier jugada. La seriedad de Víctor Espárrago. Lo agresivo que era Caparrós con el jugador y lo exprimía. Y Guardiola, para mí es diferente por su manera de jugar. Se trata de mezclar cosas.

-¿Qué le diría el Monteagudo míster al Monteagudo jugador?

-Es una pregunta difícil. Le diría que le diera mucha importancia a la alimentación, al descanso, que viviera para el fútbol, que se preparara para jugar el domingo. Ser futbolista es un modo de vida. El objetivo siempre es intentar mejorar y a veces el futbolista olvida la importancia de llegar al mejor momento en buen nivel físico.

-¿Llegó a pensar que lo de Segunda era imposible?

-No, siempre lo he tenido claro. Empecé muy rápido y mi manera de jugar era vistosa. Después de Lucena tuve tres reuniones con equipos de Segunda A, coincidió por unas cosas u otras que no me llamaron. Sabía que tenía que ascender con un equipo y lo tuve en la mano. Sabía que lo que habíamos hecho en Cartagena podía llegar a más sitios y nos fichó un Primera de Grecia, lo que pasa es que eran circunstancias también muy raras.

-¿Qué se encontró allí?

-El campo para entrenar era un desastre, un corral de vacas. Y al equipo le faltaban muchas cosas. El día que llegué echaron a seis futbolistas y ficharon a seis que venían de no jugar, físicamente no estaban bien, dije entonces que no ganaríamos un partido. Ahora mismo llevan un empate en 13 partidos. Son últimos destacados, no me equivoqué.

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