Pitido final a la temporada para el Lugo. Otra que ha sido exitosa en cuanto a cumplir el objetivo marcado de sobrevivir en la categoría un año más. Siendo eso lo principal y a lo que hay que darle el enorme mérito que tiene, el regusto de los últimos tres meses ha sido amargo, otra vez más. Temporada calcada a la anterior y a la anterior de la anterior. Primera vuelta brillante y segunda con números de descenso de un equipo irreconocible que no supo poner en el campo las señas de identidad que lo habían llevado al liderato de la categoría. Y otro año más en el que con toda probabilidad habrá que volver a la casilla de salida y fichar de nuevo a entrenador y director deportivo.
La ilusión y el discurso esperanzador que Francisco se encargó de sembrar caló en la afición que vio en el almeriense a un técnico de fiar a medio plazo para construir algo más que interesante. Con el paso del tiempo, una evidente mala planificación de cargas que provocó que el equipo se cayera lastimosamente en el último tercio y una serie de decisiones erráticas en cuanto al planteamiento táctico a emplear, hizo que esa magia ilusionante se tornara en indiferencia. Su cantada marcha al Granada cierra el círculo de algo que pudo haber sido pero que no va a ser. Una vez más.
El bucle en el que se halla instalado el Lugo es muy peligroso. Esa necesidad de reinventarse cada temporada empezando de nuevo un proyecto deportivo es una suerte de ruleta rusa en la que nunca se sabe cuando la bala dictará sentencia. En estas seis temporadas en el fútbol de élite, las primeras vueltas han servido para apuntalar la permanencia. El primer tramo siempre ha servido para hacer granero y evitar momentos de zozobra o de apreturas al final. Pero más pronto que tarde llegará el momento en el que no sea así. Empezar de cero cada verano eleva exponencialmente el riesgo. Por unas cosas o por otras, igual habría que mentalizarse que Lugo es un equipo de paso. A poco que alguien destaca por aquí, las ofertas en forma de más dinero, mejores condiciones o simplemente un lugar más atractivo para vivir acaban cayendo a los componentes de las diferentes plantillas del Lugo. Y para reinventarse cada temporada hace falta un gran conocimiento del mercado, algo más que razones económicas para convencer a jóvenes talentos por explotar y, no nos engañemos, una parte de fortuna para que todas las piezas del puzle encajen adecuadamente.
Veremos que nos depara otro verano que se hará muy largo sin fútbol. Y por encima de todo, tomar decisiones con sentidiño.