Lo que vimos ayer fue un recital táctico impresionante del equipo con más mérito de Segunda. La prueba definitiva de que desde el banquillo también se ganan partidos. Un fallo de Canella permitió el primer gol de Iriome, en una transición rapidísima. Pero el Lugo estaba siendo incapaz de crear peligro con balón, porque el trabajo de Álvarez y Bergantiños en el centro del campo impedía filtrar pases a los mediapuntas. Los rojiblancos recurrían al golpeo directo para encontrar a Mario Barco, que dicho sea de paso hizo un trabajo muy bueno para el resto de sus compañeros. Después, Juan Carlos mantuvo al Lugo en el partido. En la segunda parte, Francisco leyó el juego a la perfección y Baraja no estuvo a la altura. La clave para mí fueron los cambios. Los que entraron estuvieron a muy buen nivel a pesar de que lo tenían todo en contra tras el empate y fueron capaces de cerrar el partido sin pasar apuros. El gol que marcó Juan Carlos pasa una vez cada 1.000. Es el gol de la temporada seguro, pero yo me quedo con sus paradas. Es un portero de Primera y está dando muchísimos puntos al Lugo. El Lugo está demostrando que no pierde partidos, que es un equipo al que hay que ganarle.