Muy deficiente tercio final de una sobresaliente temporada

Millán Gómez SAQUE DE ESQUINA

CDLUGO

Quinto partido perdido en las seis fechas finales. Solo ocho puntos sumados de los concluyentes treinta y tres. Concretamente, desde la victoria en casa frente al Albacete Balompié. Entonces, el Club Deportivo Lugo estaba en clarísimas condiciones para jugar la fase de ascenso. Solo dos equipos habían perdido menos encuentros en aquel momento, el Club Deportivo Leganés y el Gimnàstic de Tarragona. Incluso el Deportivo Alavés, campeón de Liga, había sido doblegado en una ocasión más. Competitividad a espuertas, la misma que ha desaparecido en las terminantes semanas. Hasta el punto que, en la segunda vuelta, los rojiblancos son el decimosexto con más puntos, igualado con el decimonoveno, en teórico descenso. No obstante, otra temporada más sin pisar puesto de descenso y mirando siempre más las posiciones de élite que las de inquietante presión.

En El Alcoraz, los lucenses comenzaron siendo inferiores. La Sociedad Deportiva Huesca alcanzaba la portería de Roberto, meritorio nuevamente, con excesiva asiduidad. Transcurrido el primer cuarto de hora, el Lugo dominó la pelota, circuló con fluidez, pero sin apenas profundidad, salvo el disparo lejano del siempre penetrante Álvaro Lemos tras veloz pase filtrado de Jonathan Pereira. Cada jugada elaborada partía de Carlos Pita, que con sus defectos, que lógicamente los tiene, tiene mucho fútbol en su cabeza y en su pie derecho. No obstante, el cabezazo del mediocentro local Íñigo Ros fue la principal ocasión de gol en el primer parcial. Los gallegos sufrieron en exceso en los centros laterales y balones parados, así como adolecieron de falta de contundencia defensiva como en las jornadas precedentes.

En la segunda mitad, la S.D. Huesca tomó la manija del partido. Propuso más para la victoria en ese tramo. Dirigida por el pivote Juanjo Camacho. Así, crearon suficientes opciones para adelantarse antes en el marcador y para aumentar las diferencias tras el 1-0. El gol de Tyronne llega después de una mala transición defensiva del Lugo, pues la jugada arriba después de un saque de esquina favorable a los lucenses. Demasiadas facilidades para el mediocentro José Gaspar, asistente, y Tyronne, finalizador. Fernando Vega no cierra el espacio y el palmense firma el gol. Los gallegos buscaron el empate y los locales pudieron anotar más dianas. Posteriormente, errores graves del Lugo con excesivas tarjetas amarillas y rojas. Pese a ello, una jugada de Abel Molinero, que firmaría el mismísimo Leo Messi, pudo suponer un empate con tres futbolistas menos.

Ahora, a analizar el ejercicio con frialdad. Recordando las virtudes de las sobresalientes introducción y nudo de campaña, así como los errores de ese tramo que habitualmente maquillaba José Juan. También, los mayoritarios fallos de este muy deficiente parcial final, pero también los minoritarios aciertos. Todo en su conjunto.