El Club Deportivo Lugo está inmerso en la versión más frustrante de juego de toda la temporada. Cinco puntos obtenidos de los últimos veintiuno y cuatro derrotas en las recientes siete jornadas. Los lucenses han sido (y siguen siendo) uno de los equipos más difíciles de batir de la toda la categoría. La Sociedad Deportiva Ponferradina completó una de sus actuaciones más solventes y coherentes. Inició presionando en mediocampo, provocando pérdidas y conduciendo transiciones ávidas. Así, llegaron varias ocasiones en el primer cuarto de hora. Desde entonces, los rojiblancos monopolizaron la pelota con varias llegadas, muy especialmente con varios centros de Manu y merced a una salida limpia de balón. Acto seguido, la Ponferradina volvió a tomar el control y dispuso de varias ocasiones hasta llegar el gol. En la segunda mitad, la entrada de Caballero y Pereira, así como de Sergio Marcos, posibilitaron que el Lugo dominase la pelota y dispusiera de alternativas más que suficientes para empatar. Pablo es sinónimo de peligro. Revitaliza siempre al equipo. Las sustituciones mejoraron a los gallegos. Ferreiro, siempre un ejemplo de esfuerzo, anotó un golazo. Desde que inauguró su cuenta en el club con su tanto en La Romareda, ha aumentado su confianza en ese aspecto. El equipo lo debe aprovechar. Sus otras virtudes ya las conocíamos: uno de los mejores desbordes de la categoría, un despliegue inmenso y ayudas constantes a nivel defensivo.
Debutó Roberto. Lógicamente, falto de ritmo. Falló en una salida que provocó el cabezazo limpio de Jesús Berrocal. Afortunadamente, lo salvó Ángel Dealbert en línea de gol. Instantes después, se vence demasiado rápido en el 1-0, aunque bien es cierto que Carlos Hernández no bloquea el disparo de Vullnet Basha, el pulmón de la Ponferradina junto a Samuel Camille. Roberto estuvo correcto con los pies.
El Club Deportivo Lugo ha bajado sus prestaciones en el tramo final. Una lástima porque con la línea constante y regular que había mostrado durante el campeonato estaría seguramente entre los primeros seis clasificados. Hasta este fragmento de liga, solo los tres primeros habían demostrado ser superiores a los lucenses. Y uno de ellos, el Nàstic, no pierde en casa desde hace nueve encuentros como local. ¿El último que venció en el Nou Estadi? El Club Deportivo Lugo. Apenas uno de los catorce primeros clasificados, el Deportivo Alavés, ganó en esta jornada.
Ahora, luchar por la mejor posición posible porque representar este escudo es un orgullo inmenso. En la historia, cuando se revisen las hemerotecas, difícilmente se recordarán las dinámicas, sino partidos concretos, los récords y la clasificación final.
Llega el Bilbao Athletic, un conjunto recién descendido. Tiene un enorme potencial. Pese a errores impropios del profesionalismo, es un rival vistoso. Varios de sus futbolistas jugarán en el primer equipo o bien en otros conjuntos de Primera. Encadena seis partidos sin ganar, pero ha eliminado los nervios iniciales. Cuenta con varias joyas como el portero Alejandro Remiro o ese maravilloso todocampista que responde al nombre de Ager Aketxe.