Un muy superior Club Deportivo Leganés desde el inicio superó al Club Deportivo Lugo, cuyo bagaje como local ha menguado considerablemente en 2016. Los madrileños presionaron arriba, ahogaron a los lucenses, controlaron el partido, suyas fueron las mejores opciones e, incluso, el 1-3 estuvo más cerca que el 2-2, pese a la última intentona del siempre trabajador y vertical Lemos. Los leganenses ocuparon mejor los espacios, estuvieron mejor plantados desde el inicio (tuvieron la primera ocasión a los pocos segundos), compitieron con personalidad y con una ambición sobresaliente en búsqueda de la victoria. Es más, cuando estaban ya por delante en el marcador y, lejos de cerrarse, pugnaron en pos de más diferencia. Hoy, el mejor equipo de la categoría.
Los rojiblancos sufrieron mucho en defensa por falta de contundencia y velocidad. Dealbert y Carlos Hernández fueron ampliamente superados por el robusto Borja Lázaro primero y, posteriormente, por el móvil Rubén Peña. Los madrileños dañaron por bandas: Szymanowski por banda izquierda y Víctor Díaz por derecha. Un extremo y un lateral. El falso extremo derecho Omar, partiendo desde la banda, combinaba con el mediocampo creando superioridades. Díaz aprovechó los espacios para completar una actuación imperial combinando, apoyando al equipo en cada ataque y cerrando pases interiores. Szymanowski fue una pesadilla durante toda la segunda mitad, pese a su individualismo en dos jugadas donde debe decidir mejor si quiere mantener este rango de progresión. Esa frescura de ideas diferencia a los buenos de los muy buenos. El doble pivote pepinero (Alberto Martín y Timor) con Gabriel Pires como enganche por delante superó ampliamente a los mediocampistas locales.
El conjunto gallego solo creó peligro mediante jugadas rápidas y trenzadas a tres o cuatro toques que permitían dudar a los centrales del Leganés, que apenas sufrieron. Estas situaciones, amén de varias salidas de balón lucenses por bajo que mayoritariamente provocan más beneficios que perjuicios, fueron lo más positivo de un Lugo que, en contra de otras ocasiones donde fue inferior en los inicios y finales de partido, estuvo a merced del rival en la práctica totalidad del encuentro. Los extremos apenas influyeron ni pudieron llegar a línea de fondo y los laterales no disfrutaron de alternativas para desdoblar.
Ahora, una visita a un insigne escenario: La Romareda, donde el equipo escribió, quizás, la victoria más simbólica de la historia del club por escenario y rival con aquel cabezazo de Rennella. Un rival, el Real Zaragoza, con la presión de ascender y que ni siquiera ocupa puesto de playoff, pero en cierta mejora en las últimas fechas con siete puntos de los últimos nueve posibles.