En busca del blindaje perdido

Marta de Dios Crespo
MARTA DE DIOS LUGO / LA VOZ

CDLUGO

ALBERTO LÓPEZ

El Lugo es desde noviembre incapaz de dejar su puerta a cero

22 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El Lugo quiere recuperar su capacidad para blindarse. El partido contra el Girona en Montilivi fue el último en el que los rojiblancos pudieron dejar su puerta a cero, algo que en las primeras jornadas lograban con relativa facilidad. De los primeros 12 encuentros de competición liguera, siete rivales se las vieron y se las desearon para meterle un gol al Lugo. Los siete abandonaron el campo de vacío: Llagostera, Almería, Leganés, Zaragoza, Alavés, Tenerife y Girona.

Algo cambió a partir del duelo contra el Elche (1-1), a mediados de noviembre. Los rojiblancos se acostumbraron a meter al menos un gol en cada encuentro, pero a cambio perdieron su impermeabilidad defensiva, pasando de ser uno de los equipos de la categoría que menos goles encajaba a situarse cerca de la media. A día de hoy, los de Luis Milla tienen un saldo de 22 dianas en contra y 23 a favor.

Poco importa que el Lugo juegue en casa o fuera. Curiosamente las últimas nueve semanas ha recibido más goles en el Ángel Carro que cuando le toca actuar como forastero. Siete jugando ante su afición frente a los cuatro acumulados en otros campos. El día más duro defensivamente hablando fue contra el Numancia. A pesar del doblete de Jonathan Pereira, el Lugo terminó cediendo los tres puntos con un 2-3 en el marcador.

La cruz del empate postrero

Otro patrón se repite desde ese partido contra el Elche es el del empate final. A pesar de que el Lugo suele adelantarse en el marcador y jugar con ventaja buena parte del duelo, los rojiblancos tienden a verse superados por la contienda en los compases finales. Les pasó con los de Rubén Baraja, contra el Valladolid (1-1), frente al Alcorcón (1-1) y ante al Huesca (1-1). Demasiados puntos que se escaparon en los últimos minutos, con la frustración que ello supone.

Invertir la tendencia, cumpliendo con su asignatura pendiente de matar los partidos será lo que persigan mañana los de Luis Milla en el Ángel Carro. Enfrente el Oviedo, un rival con el que se dejaron un empate (2-2) en el Carlos Tartiere esta temporada a pesar de adelantarse dos veces en el marcador.

Cendrós descarta que cunda el pánico ante los minutos finales

Pau Cendrós estuvo a punto de marcar el segundo del Lugo en el partido ante el Huesca. El lateral lanzó un zapatazo desde medio campo que levantó al Ángel Carro. «El equipo está afectado, pero creo que hace las cosas bien y eso lo ve la gente», reconocía ayer sobre el último empate. «Se nos han ido puntos a final de los partidos», pero descarta que cunda el pánico en los compases finales: «Yo no lo noto».

ALBERTO LÓPEZ

Lejos de haber una causa que motive ese descontrol final, Cendrós considera que «son situaciones diferentes en cada partido», «un día es una cosa y otro día es otra» y añadía que lo que toca es ser «más fuertes cuando vengan esos minutos» .

«Creo que el equipo juega bien con el balón y sin el balón», valoraba sabedor de que «últimamente nos meten cuando vamos por delante y entonces la sensación no es de que ganemos un punto, es de que perdemos dos».

El Oviedo

Un rival y un partido «complicado», decía el zaguero sobre el Oviedo. Se declara al margen de la polémica extradeportiva y cree que «la motivación del rival nos tiene que dar igual, la motivación tiene que ser nuestra». La receta del lateral para superar un partido «complicado» es saber explotar la fortaleza del equipo cuando juegan como locales.

Hablando de las aspiraciones del Lugo de cara a la segunda vuelta de la competición, Cendrós aseguraba que «el objetivo lo tenemos claro, pero también somos un equipo con ambición». Cree que ofrecen un fútbol «atractivo», «un equipo que está con la pelota, que ataca y que defiende» y en ese sentido consideraba que se trata de un equipo «equilibrado».