El Club Deportivo Lugo sigue sumando. Once puntos sobre el descenso y apenas a tres de las eliminatorias por el ascenso. Solo dos equipos han ganado en Lugo en once partidos disputados. Solo un conjunto, el Club Deportivo Leganés, ha perdido menos encuentros que los lucenses. Los leganenses, a día de hoy, optan al ascenso pese a su negativo prólogo.
En un duelo decepcionante, los rojiblancos supieron cómo crear ocasiones suficientes para ganar, léanse la errada por Pereira al filo del descanso, el remate de Joselu tras dejada magnífica de David Ferreiro o el golpeo cruzado de Antonio Campillo, un futbolista cuyo trabajo enamora.
No obstante, la Sociedad Deportiva Huesca fue superior el domingo, salvo el tramo central de la primera mitad cuando los gallegos no extraviaron el cuero. El Lugo volvió a experimentar un inicio adverso con excesivas pérdidas de balón en mediocampo y en la transición de salida. La defensa local sufrió ante los centros laterales y los oscenses se impusieron en ese parcial. Nuevamente, José Juan fue providencial en instantes decisivos. El portero más en forma de la categoría. El 1-0 no llegó porque sí: se obtiene tras un centro inteligente de David López, que ubica la pelota entre el área pequeña y el área grande, esa parcela de terreno donde la duda y la incomprensión se agigantan en las relaciones centrales-portero. Iriome acompañó y Morillas colaboró inconscientemente.
El Huesca dañó por banda izquierda con un incisivo David Morillas (pese a marcar en propia meta) y Fran Mérida, Juanjo Camacho y Franck-Yves Bambock superaron al mediocampo lucense. Un ex como Luis Fernández cuajó un notable encuentro en área rival, trabajando como un zaguero más y añadiendo el balón parado. Así, anotó un golazo en Almería. La velocidad de Darwin Machís hirió, especialmente en la segunda mitad, pero su potencial no fue decisivo porque no añadió pericia a la aceleración. Juan Antonio Anquela sustituyó a defensas y los lucenses respiraron por momentos.
Y José Juan protagonizó un punto provechoso por los deméritos locales. Competir cuando te superan te convierte en un rival con fundamento. Y este, al final, se manifiesta en ya 31 puntos.