El Club Deportivo Lugo disfruta, con merecimiento, de una situación desahogada. Seis puntos de ventaja sobre el descenso y misma puntuación que los equipos que disputarían hoy las eliminatorias por el ascenso. Los rojiblancos completaron una sólida actuación ante el Tenerife. Intensos desde el inicio y con la pelota en su haber. La «rentrée» de Carlos Pita aportó la coherencia y el equilibrio necesarios. Junto a él, Sergio Marcos oxigenó el juego con sentido y tocando rápido. La salida de balón fue más aseada y segura con Carlos, Sergio Marcos y Manu. El eterno capitán salvó el posible 0-1 con un despeje en el que demostró reacción veloz y concentración. Su avidez se demostró en el 1-0 cuando recogió una pelota dividida, optó por cabalgar y fue la matriz del tanto. Asimismo, sus pases verticales a la espalda del rival hacia Jonathan Pereira, como falso extremo creando diagonales, crearon opciones continuas. David Ferreiro compitió sensacionalmente. Pocos tienen su desborde en la categoría. Con continuidad, explotará. En la segunda mitad, la entrada del mago David López confirmó el dominio local con su clase. Toma el tempo y el mando. En la portería, José Juan, que convierte en ordinario lo extraordinario.
Ante los nuestros, el Girona, que mantiene el bloque de la sobresaliente temporada pasada. Viene de un triunfo de prestigio en El Sadar. Ha ganado tres partidos, todos ellos fuera de casa. En Montilivi no ha sumado ninguna victoria, pero encadena cuatro igualadas consecutivos después de la derrota «in extremis» en la segunda jornada frente al Numancia. Ambos contrincantes encajan los mismos goles. Los rojiblancos, estadísticamente, circulan más y mejor la pelota, así como disciernen con mayor destreza sus golpeos a portería; los gerundenses, disparan con más frecuencia y combinan en menor medida. Estilos diferentes, pero complementarios.
Mañana, coyuntura para reafirmar las sensaciones positivas. Mirando al frente.