Entre la sensatez y las arritmias de rendimiento

Carlos Melchor AL OTRO LADO

CDLUGO

En el argot ciclista, el competidor que parece que se descuelga del grupo de los importantes, centímetro a centímetro, pero que con agónico esfuerzo consigue rehacerse y sigue peleando, hace la goma. Una goma que, por más que se estira, no se rompe. En esas anda el Lugo: haciendo la goma. Por cada tropiezo que firma fuera de casa, se ve con la necesidad de tener que sacar algo como local para evitar tensiones clasificatorias. La semana después del desastre de Albacete está siendo movida y, una vez más, el partido contra el Tenerife se presenta como un obstáculo en el que un tropiezo no está permitido si se pretende que las aguas sigan encauzadas.

Lo de Albacete fue una absoluta decepción, más por lo visto sobre el campo que por el resultado. Una derrota fuera a estas alturas no tiene mayor importancia, pero el juego desplegado, plano y deslavazado, sí la tiene. Uno esperaba que, con el paso del tiempo y el mejor conocimiento de unos y otros, el rendimiento se incrementaría. El factor Jonathan Pereira, lejos de ser decisivo, ha provocado que el dibujo táctico de Milla haya mutado. De empezar la temporada con el 4-1-4-1, con una dupla Pita-Sergio Marcos dinámica y con llegada, apoyada por un juego de banda bastante definido y un Caballero que se sentía bien acompañado, la llegada del jugador vigués al once ha supuesto cambios drásticos para hacerle sitio. Un atasco en la parcela central, con roles cambiantes y mal definidos que modifican la idea primaria trabajada durante la pretemporada. Pita visitó el banquillo. David López y Seoane no parecen estar muy cómodos uno al lado del otro y Sergio Marcos cada vez es más insignificante en tres cuartos. Las bandas quedan despobladas para que sean los laterales los que se adueñen de ellas, con resultados no demasiado positivos hasta ahora. Un autentico puzle.

Realmente, la intranquilidad por los resultados no debiera existir. Son los normales para un equipo de mitad de la tabla y numéricamente muy parecidos a los de temporadas anteriores, por mucho que algunos quieran manipularlos. Lo que preocupa es que el juego del equipo no madure y progrese en el tiempo por tantos cambios inesperados de timón.