La media de goles encajados ya es la más alta desde el regreso a Segunda
02 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.La capacidad del Lugo para protegerse de los ataques rivales no pasa por su mejor momento. A lo largo de la segunda vuelta, los rojiblancos solo han sido capaces de dejar la portería a cero en tres ocasiones. Pero, yendo más allá, están protagonizando su peor campaña en términos de seguridad desde que regresaron a Segunda División.
En las 31 jornadas disputadas hasta la fecha, el Lugo ha encajado 41 tantos (1,32 de media por encuentro). Con esos dígitos, supera los 1,28 que recibió en el curso 2012-2013, el del regreso a la categoría de plata.
Todo ello a pesar de que los del Ángel Carro han elevado sus prestaciones desde que se superó el ecuador liguero. En los diez últimos encuentros, la media de goles encajados es de 1,2 por partido. Mientras que en la primera mitad de la Liga las cifras fueron de 1,47.
La pasada temporada, el Lugo encajó 48 tantos a lo largo del campeonato (siete más que en el actual, del que aún restan once jornadas). Entonces, la media de goles recibidos fue de 1,14 por encuentro, aunque los rojiblancos no consiguieron certificar la permanencia hasta la última jornada.
Pegada superior
Sin embargo, el Lugo neutraliza sus problemas defensivos con una mayor pegada que en las dos campañas anteriores. En lo que va de Liga, los rojiblancos han marcado 37 goles (1,19 por encuentro). Así, supera los promedios de la temporada 2012-2013 (1,09 por partido) y la 2013-2014 (0,97).
Miquel Soler advierte de la capacidad realizadora del equipo rojiblanco
Las aguas bajan revueltas en el Mallorca después de que el conjunto balear no pasase del empate ante el Sabadell. Pasado mañana, los isleños tratarán de sumar un triunfo en el Ángel Carro. Miquel Soler, técnico de los rojillos, manifestó ayer que «el Lugo es un rival muy complicado. Solo dos equipos han ganado en su campo. Es un conjunto que mete muchos goles. Tendremos que meter alguno para sacar algo positivo La motivación del grupo es sacar un buen resultado allí y escalar posiciones».
Soler también salió al paso de las supuestas críticas que Xisco y João Víctor realizaron sobre el sistema que el técnico desea implantar: «Me han dicho que las declaraciones de los jugadores son más largas y que vosotros -en referencia a los medios de comunicación- las habéis cortado en trozos más pequeños para que llamen más la atención». «Apretar arriba es cuestión de mentalidad ganadora, de valentía y de correr», apostilló el entrenador.
Marco apela a las señas de identidad habituales para volver a ganar
Víctor Marco es uno de los jugadores con más experiencia en la plantilla del Lugo. Para el partido de pasado mañana, en el Ángel Carro ante el Mallorca, cree que será clave que el conjunto de Setién despliegue su fútbol: «Crear ocasiones de gol y que el rival nos haga el menor daño posible». «Llevamos una buena racha, se cortó el fin de semana pasado, pero esperemos que en nuestro campo no se nos escapen más puntos», confía el defensa rojiblanco.
Miquel Soler podría haber levantado malestar entre su propia plantilla por sus decisiones técnicas. Marco cree que eso no influirá en el choque del sábado. «Es un partido muy importante para nosotros y si lo ganamos nos dará más tranquilidad todavía, si cabe. Estamos en una posición tranquila y cómoda, pero eso no quiere decir que tengamos que bajar la guardia. Tenemos que seguir sumando, sobre todo en casa, que nos cuesta menos», alegó.
El zaguero del Lugo también hace un análisis sobre la derrota a domicilio ante el Llagostera, que achaca a las dimensiones del campo, más reducido de lo habitual y a la intensidad de los rivales, que no les permitió desplegar su fútbol de toque.
La versatilidad de Víctor Marco ha permitido que Quique Setién contase con él tanto en el eje de la zaga como de lateral izquierdo, lo que le da más opciones como titular. «Este año, por circunstancias, el míster ha creído conveniente que jugase de lateral izquierdo. Cuando me toque jugar, intentaré ayudar al equipo a sumar y seguiré trabajando», comenta el jugador, que, sin embargo, no entra a valorar en qué posición se encuentra más cómodo.