La cuenta atrás para los refuerzos rojiblancos ya está abierta. Comenzó con el año y finaliza el día 31 de este mes de enero. El primer jugador, un delantero, corretea por O Ceao y Anxo Carro y su nombre procede de un apellido antepasado ilustre: Hadji, con amplio historial en el fútbol español, entre otros clubes, Deportivo y Español. Su hijo Samir, un mocetón de 25 años y 190 centímetros de altura, procede del equipo luxemburgués Sporting Circle, controlado por el nuevo hombre fuerte del Lugo, Gérard López. Tiene gol y sus condiciones físicas le permiten zafarse con las zagas contrarias. Estará unas dos semanas a prueba y luego la dirección técnica tomará una decisión definitiva. De esta forma, comienza a confirmarse el nuevo impulso del nuevo líder rojiblanco. Al menos, su implicación inicial en el capítulo refuerzos y máxime en el puesto más deseado, el de ariete.
No obstante, existe el convencimiento de que serán al menos dos los jugadores a fichar en principio en este mercado invernal. Y uno de ellos, probablemente, no sea delantero. La previsible y prolongada baja de Pelayo (entre dos y tres meses) ha dejado desnudo el capítulo de mediocentro. Solo Carlos Pita y Fernando Seoane cuentan para el doble pivote. Y se busca un hombre de doble perfil para esa demarcación. Se va a mirar y ya se está haciendo un seguimiento exhaustivo del mercado. Se quiere ir sobre seguro, porque acertar en los refuerzos será determinante para no poner en peligro la permanencia en la categoría, al tiempo que preocupa la misma por la escasez goleadora. Además, las lesiones asolan y han asolado al cuadro rojiblanco, mermando el rendimiento de la plantilla. El próximo partido de Albacete, frente al colista, puede ser un punto de inflexión cara al futuro de esta Liga Adelante para un Lugo sumido en una preocupante crisis de resultados.