En primera línea

Carlos Melchor DESDE LA GRADA

CDLUGO

Hace escasamente dos años era casi imposible que un aficionado rojiblanco pudiese comprar una camiseta del Lugo para poder lucir con orgullo y demostrar por España adelante cuál es el equipo del que es devoto. Hoy las cosas han cambiado. Y mucho. Lejos de que únicamente se pueda comprar la elástica que utiliza cada domingo, el club ofrece una gama de productos nunca vista. Existe tal variedad, que cualquier fan con independencia de su sexo y edad, puede encontrar con facilidad el recuerdo o detalle del equipo que desee. Cuando hablábamos de que el ascenso al futbol de élite exigía numerosos cambios tanto en estructura como en organización, el merchandising y el márketing eran algunos de ellos, trascendentales en este fútbol moderno que algunos odian por la desnaturalización de su esencia. A pesar de todo, la supervivencia pasa por la adaptabilidad a los nuevos tiempos, gusten o no, de modo que anclarse en el pasado no trae más que desazón e impotencia. ¿A qué viene todo esto? Pues al monumental revuelo originado por la presentación en sociedad de las dos originales y creativas camisetas que se utilizarán durante esta pretemporada; una imitando a una caña de cerveza del patrocinador principal y otra con el emblema culinario de la ciudad: el pulpo. Habrá a quien le guste y a quien no, pero lo que es indudable es que el club lucense está en boca de todo el mundillo futbolístico, incluso más allá de los Pirineos y allende los mares. Desde la distancia, esto se valora aún más. Acostumbrados a un perfil bajo de pasar desapercibido, no hacer mucho ruido y no molestar a nadie con el sota, caballo y rey habitual, supone toda una novedad. Bendita novedad, por cierto. Más allá del aporte económico que supondrá para las arcas del club, que viendo las redes sociales y gracias a la tienda online es probable que la venta sea masiva, la gran importancia del asunto es saltar a la primera línea de la actualidad futbolística. Y qué mejor que sea por algo positivo, original e ingenioso.

Para los enfadados: quitadle hierro al asunto. Estas equipaciones no son más que para jugar partidos amistosos durante cuatro semanas intrascendentes. No mancha para nada el emblema rojiblanco ni supone una falta de respeto a los valores del club. El rojiblanco siempre será rojiblanco, siempre. Mantener las raíces es trascendental para seguir siendo auténticos. Pero adaptarse a los nuevos tiempos, sin duda alguna las fortalecerá.