El Lugo se doctora

Murillo

CDLUGO

Solo había una forma de ganarle a uno de los grandes. Y todo lo que no fuese realizar el mejor partido de la temporada iba a resultar baldío. Frente a un rival de la enjundia del Real Zaragoza tienes que rozar la perfección. El Lugo lo logró en la gélida noche del Ángel Carro, ante poco más de tres mil devotos que pasaron del éxtasis del gol de Víctor Marco a la lujuria del triunfo casi imposible. Desde un planteamiento táctico impecable, valentía incluida para guardar, primero, la ropa de los espacios hacia José Juan, hasta el descaro de ir desde el primer minuto a buscarle las cosquillas a Leo Franco. Setién se encontró con un rival inesperado. Con un colega demasiado medroso. Jamás pudo sospechar que Herrera le regalase toda su parcela. Todo el primer tiempo fue de un dominio aplastante lucense. El Zaragoza no llegó a rematar. Los centrales locales, Pavón y Víctor Marco, subieron el balón a su antojo. Además, el debut inicial del bético Sergio Rodríguez, pronto se entendió. En su primera intervención realizó un sensacional eslalon, con pase de lujo para Rennella, que el ariete estrelló contra Leo Franco. El principio de una entente que puede marcar el futuro. Pero tampoco ayer era el día propicio para que funcionase el último pase. El Lugo, dueño y señor de la situación. Primero, anulando con una presión demoledora al rival y robándole el cuero en todos los terrenos. Cuando Marco puso un testarazo impecable dentro de las mallas aragonesas, se estiró el Zaragoza. Pero el cierre de espacios, salvo un gol cantado fallado por Luis García en el minuto 51, fue impecable. La decimocuarta jornada sin encajar goles lo certificó. Y el Lugo se doctoró cum laude como resarcido promocionista. No se puede pedir más.