El oficio también puntúa

Murillo

CDLUGO

No le busquen otros pies a este gato: el Lugo ha vuelto a puntuar en la séptima jornada en que ha dejado su puerta a cero. De las doce transcurridas, es un seguro de vida. Y ayer en Son Moix sacó un empate en un partido en que los lucenses tiraron de oficio, con el único y casi exclusivo objetivo de jugar para atrás, manejando los centrales la pelota con el propio José Juan en otra actuación clave del portero lucense. Y en la única salida postrera en falso que tuvo, apareció Manu para enmendar y solventar el yerro. Fue un duelo de precauciones por ambos bandos. Demasiado miedo mutuo. El Mallorca salió muy encogido, cediéndole el cuero a los lucenses. Pero estos tampoco mostraron otra ambición que hacer rondos en zonas intrascendentes. Rennella, que acabó lesionado, no apareció nunca y menos en el trabajo colectivo. Los lucenses carecieron de llegada, porque siempre les faltó el último pase y mirar más hacia Miño que hacia José Juan. El Mallorca lo descubrió y se fue hacia arriba, llevando la iniciativa por las bandas, donde sus extremos llegaron y centraron con enorme facilidad. Solo Pavón y Jorge, sobre todo, cortaron los centros más peligrosos. Como candado, impecable, José Juan: volvió a salvar el resultado. Ni los cambios mutaron el signo del partido. Pero, en ocasiones de ofuscación colectiva, el oficio es un salvavidas. Y el Lugo se enganchó a él.