Luz roja

Murillo

CDLUGO

No es un título gratuito u oportunista. Simplemente, una realidad. El Lugo ha entrado en una peligrosísima pendiente de juego y resultados. Ha perdido sus constantes vitales de competitividad, al tiempo que a jugadores fundamentales. Primero, con la expulsión de uno de sus mediocentros indiscutibles, como Seoane. Ayer, en el Alcoraz, nueva debacle (3-0) ante el Huesca, rival directo, y nueva expulsión de la pareja de baile de Fernando, Pita. Un mes de febrero negro para los lucenses, que además ven multiplicados sus problemas por lesiones y expulsiones. El colchón con el descenso ya ha adelgazado a límites que empiezan a preocupar, y la diferencia con el que marca la línea del mismo, el Mirandés, es 5 puntos. Que debuten dos que apenas contaban a priori para hacerlo, Guayre y Belfortti, aunque Setién había anunciado que el canario podría tener solo minutos, no deja de ser un síntoma de desesperación en la utilización de no habituales. El equipo mostró su peor cara, jamás resultó competitivo y brindó a los oscenses una tarde plácida. Un desastre. Si las bajas por sanción de Tonetto, Seoane y Pita ya son seguras para recibir al Recreativo en otra final el sábado, y Fran Pérez, Rubén Durán, Pablo Álvarez y Font son serias dudas, la conclusión es sencilla: el Lugo está en cuadro, bajo mínimos y con graves problemas de disponibilidad competitiva. Tampoco el mercado ha aportado, por ahora, ninguna solución en forma de refuerzo. Hay otro capítulo que tampoco puede pasar desapercibido: la directiva tiene que volcarse en peinar la provincia para hallar un campo de hierba natural en buen estado. Es fundamental. Nos jugamos demasiado.