Una mareona mutilada

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

08 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Seguramente se estarán haciendo cruces en Gijón, porque las peñas del Sporting se han visto burladas por una realidad que, quizás, ni ellos mismos conocían: el Ángel Carro solo tiene una capacidad de 4.800 espectadores y los 4.300 socios del Lugo permiten que solo 500 seguidores puedan formar la consabida mareona viajera. Más de 3.000 sportinguistas se quedarán fuera de la cita del Ángel Carro y ese veto jamás seguramente se lo habrán topado en su ancestral y tradicional éxodo viajero. Cuando desde aquí se ha puesto el grito en el cielo por el trato vejatorio y discriminatorio que sufre la vetusta instalación del barrio de A Cheda, sin campos siquiera para entrenar y aforo para acoger eventos futbolísticos comparativamente con las demás capitales gallegas, a algún ingenuo pudo parecerle algo intrascendente. Quizás porque la realidad deportiva del Lugo jamás había alcanzado las cotas actuales, y nadie soñaba con algo semejante al actual estatus. Ahora, claro, la testaruda actualidad nos ha dejado descompuestos y desnudos ante el resto del país. Es tan vergonzante el menosprecio que esta ciudad, como en otros aspectos, ha sufrido y sufre de siempre, que uno no puede más que sentir una rabia infinita contenida. Pues bien, ahí están esos miles de gijoneses que no podrán acceder a un derbi histórico y darle un colorido al mismo inigualable. Será, pues, un derbi mutilado, como mutilada será la taquilla, aunque, eso sí, nadie podrá mutilar el espíritu inquebrantable de dos aficiones hermanas. Ya que todos salimos perdiendo, al menos que gane el Lugo en un partido apasionante de antemano. Para los lucenses el triunfo sería un más que necesario espaldarazo para mantenerse alejado del descenso, y para el Sporting un peldaño imprescindible para reivindicarse de una vez.