Adiós a la temporada de Quiroga

M. Pichel LUGO / LA VOZ

CDLUGO

Mauro Quiroga es atendido después de recibir la patada de Gaspar contra el Córdoba.
Mauro Quiroga es atendido después de recibir la patada de Gaspar contra el Córdoba. Óscar Cela< / span>

El delantero del Lugo deberá operarse de rotura del cruzado

10 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Dos meses y poco más de una semana después, los peores augurios sobre la lesión de Mauro Quiroga se confirmaron. El delantero del Lugo deberá pasar por el quirófano, lo que supondrá que no podrá vestir la camiseta rojiblanca en lo que queda de temporada, el período estimable de baja. El último diagnóstico resalta que sufre una rotura total del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Así lo confirma la doctora Luisa Ibáñez, quien ha efectuado una reevaluación de la articulación del joven delantero, de tan solo 22 años. Su regreso al fútbol, a la escuadra lucense, o a cualquier otra (tiene un año de contrato con los del Ángel Carro), se produciría la próxima pretemporada.

«El haber tenido la contusión ósea, por la que sufría mucho dolor, disminuía las posibilidades de éxito de una intervención quirúrgica. Pero eso ya ha desaparecido», explica Ibáñez. De tal forma que es el momento de pasar por el quirófano, y el consejo que le da al jugador. Una intervención que supondría realizarle el implante de un nuevo ligamento, lo más probable que con tejido propio de Mauro Quiroga. Aunque cabría la posibilidad de hacerlo con un trasplante.

Rodilla estable

La cuestión que generaba ciertas dudas acerca del estado de la rodilla es que «él la nota estable». Es más, aún ayer se le podía ver cómo realizaba ejercicios de fútbol tenis, en el entrenamiento de la mañana, junto al resto de compañeros. Incluso golpeaba el balón con aparente normalidad. A eso ayuda la fortaleza del cuádriceps del futbolista, que fija la articulación.

«Pero al empezar a meter carga de trabajo, vuelven los problemas», indica la doctora. Y con ellos, los derrames de líquido, uno de los síntomas inequívocos de la rotura.

Lo peor para el futbolista es que, a los más de dos meses que lleva de baja deberá unir alrededor de medio año más, lo que situaría el alta en el horizonte de mayo. «Hasta el final de la temporada no podrá empezar a trabajar, y en este tipo de lesiones es mejor no tener prisa», matiza Luisa Ibáñez. Así, una estimación más certera aplica que estaría listo para iniciar en plenitud la próxima pretemporada.