Leer entre líneas

Murillo

CDLUGO

La rueda de prensa Setién-Mouriz no ha despejado el futuro rojiblanco del técnico. Pero ha dejado los suficientes indicios de divorcio como para aventurar que el Lugo tendrá nuevo entrenador. De frases como «tengo un preacuerdo con un candidato a la presidencia del Racing», de Setién, a la de «yo mismo cogería mi coche para llevarle a la capital cántabra» de Mouriz, hay una plena coincidencia. Ni Quique parece por la labor de su continuidad, pese a su agradecimiento a estos tres años exitosos en Lugo, ni el director deportivo está dispuesto a prorrogar la confianza en el actual técnico. Hablando de egos, uno diría que el de Mouriz está herido y demostrado ha quedado en todos estos años la firmeza del pulso en las decisiones del director deportivo rojiblanco. Ejemplos como los de Cuéllar o Paco Jémez no le arredraron. Otra cosa, son sus aciertos y errores, que de todo ha habido. La filosofía de Mouriz es la de que nadie se acomode en su puesto. Quiere que no se pierda el hambre ni la ambición. De ahí, que las mutaciones en las sucesivas plantillas del Lugo sean muy frecuentes. Como la de la pasada campaña y como la que seguramente sucederá en la venidera. Intuyo, que banquillo incluido. Es una simple sensación personal. Indicios no faltan. A partir de ahí, solo hay un objetivo: la promoción, que requiere la máxima concentración y aparcar el futuro inminente. Cada cosa a su tiempo.