No pasó de un nulo empate a cero la cosecha del Lugo en tierras sanseras. Los de Quique Setién desplegaron un juego pobre y sin apenas incidencias en el área local. Con la expulsión de Garrido por agresión a Javi González, los gallegos se dedicaron a conservar y no dejarse sorprender.
Sería el Sanse el que apretaría desde el primer instante. Los lucenses se replegaban constantemente ante el agobio inicial y sólo con tímidos disparos lejanos, como el de Iago Díaz en el minuto diez, intentaban sorprender a Miguel Ángel.
Al cuarto de hora, Luismi se llevaba las manos a la cabeza cuando veía cómo el árbitro no le pitaba penalti por empujón de Castañera al intentar rematar de cabeza un centro por la izquierda de Iago. No pasó a más. De todas formas, era el Sanse el que estaba con mucha más hambre de gol. Los locales inquietaron a Diego Rivas a balón parado, pero sin fortuna.
Con el juego muy trabado y con falta de intensidad, el campo muy mojado por las últimas lluvias caídas? Sólo las bocanadas de energía que el juvenil Iago Díaz por banda izquierda podían sacar al Lugo del atolladero de San Sebastián.
En el 33 se produjo la ocasión más clara para los intereses lucenses. Envío en profundidad al pulmón Iago, que, tras controlar en la línea de fondo, da un pase de la muerte claro a Belencoso, quien, en boca de gol y con la portería a su merced, mete el pie muy abajo y envía el balón a las nubes. Caras de lamento en los jugadores de Quique Setién ante tan nítida oportunidad desperdiciada.
Para acabar la primera parte, expulsión por roja directa a Diego Garrido por un codazo a Javi González que tuvo que ser sustituido por rotura de pómulo y nariz. Diego Rivas salvó, felino, los momentos de desconcierto de los rojiblancos.
Belfortti reforzó la zaga de los visitantes tras el descanso. Pero el Sanse siguió intimidando. En el 54, Portilla se llenó de balón y su empalme lo envió al campo anexo.
Quero, a las nubes
El Lugo pudo marcar después. Un pase en profundidad a Quero lo controlaba el jugador y, tras salvar la salida desesperada del meta local, sólo tenía que disparar a puerta vacía. Pero ante la reacción de la zaga local, el extremo se puso nervioso y remató por encima del larguero.
Por parte sansera, un remate de cabeza de Castañera fue lo único destacable durante la segunda parte, en la que Diego Rivas vivía bastante tranquilo en su portería. A pesar de jugar con uno menos, el Lugo apretó y dominó.
En los últimos minutos, Álvaro García pedía a sus jugadores que estuviesen muy juntos para que el Lugo no tuviese movilidad de balón e impedir una fluida circulación por el centro del campo. Funcionó a la perfección el plan para no perder.