La quimera del empate

Murillo

CDLUGO

12 mar 2012 . Actualizado a las 18:17 h.

Desde la jornada 20 (15 de enero) hasta ayer (11 de marzo), la 28, el Lugo solo ha ganado dos partidos (Celta B y Alcalá en o Anxo Carro) en nueve capítulos. Balance muy pobre para mantenerse entre los cuatro primeros, y muestra del evidente bache del equipo en este largo período. Se ha perdido frescura, Setién no da con la tecla para recuperar las buenas sensaciones de la primera vuelta y, sobre todo, se ha incrementado peligrosamente el desequilibrio en el rendimiento entre defensa y ataque, tanto a nivel individual como colectivo. Este marasmo se manifiesta en demasiada vulnerabilidad atrás, y un importante descenso en la lucidez ofensiva, sobre todo, en la escasa producción de oportunidades como consecuencia de los excesivos fallos en el último pase y el consiguiente acierto rematador. Así, sucede lo inevitable para no sumar de tres en tres: cuando el equipo regala oportunidades al rival, siempre lucha contracorriente en el marcador; cuando logra mantener la imbatibilidad de la meta (ayer en Cuenca sucedió), carece de recursos para desnivelar el marcador y acaba pidiendo la hora. Si, además, concluyes con dos jugadores menos por expulsión (Monti y Aitor), la misión de ganar se hace imposible. El aserto futbolístico suele ser una sentencia: cuando mejor juegas, más probabilidades tienes de lograr la victoria. Por eso, el Lugo necesita urgentemente recuperar esa premisa que le llevó a acariciar la gloria reciente. Y, además, exigirle a sus jugadores técnicamente básicos y centrocampistas (Pita, Javi Rey, Berodia o Monti) que se echen el equipo a sus espaldas y marquen diferencias sin demora. La quimera del empate ya no sirve. Las diez últimas jornadas marcarán el destino de esta Liga. Y el Albacete examina a los de Setién el próximo domingo en o Anxo Carro. No va más.