19 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Ayer, Quique Setién volvió a sacar a la palestra un tema que ya fue objeto de sus críticas la temporada pasada: el estado del césped. No le gustó cómo estaba la pradera de Butarque. Y, directo como es el santanderino, no se lo calló: «El campo es decisivo. Distorsiona el fútbol. Se adultera. Pero es lo que hay».
El curso anterior, la polémica con respecto a los terrenos de juego se hizo patente con las visitas a los campos extremeños. El Lugo no consiguió engarzar su juego en ellos, y uno de los motivos que se adujeron fue su mal estado. Sus tres visitas allí se saldaron con derrota ante Cerro Reyes (2-1), Cacereño (1-0) y Badajoz (3-1).