Los aficionados y socios del Lugo conocen como pocos por qué el club de sus amores es ya un peso pesado de Segunda B y presume de un pedigrí que le hace único: es un club humilde, pagador, como el gallego viejo que da la mano para cerrar un trato y gusta de desarrollar un fútbol de muchas luces, bello y honesto, muy por encima de lo que se ve una categoría dominada por el fútbol rácano y triste.
El año pasado, el Lugo subió a los altares mediáticos con unos jugadores de calidad reclutados a partir de retales. Cayó en su intento de subir a Segunda y venció el otro fútbol, el de siempre, el ladino que vive del fallo del otro. Justo o injusto, conceptos irrelevantes a la hora de alcanzar la gloria, el Lugo puede presumir de algo que pocos clubes de su categoría conocen: sabe lo que quiere, ficha lo que le sirve e intenta hacer feliz a su afición.
Como cada año, Mouriz y Setién, binomio digno de un estudio más profundo, han intentado componer un equipo que mejore el rendimiento de la campaña anterior, reto tremendo y hasta espinoso. A más de uno le produce un cierto vértigo imaginarse si dará o no la talla. Pero curiosamente, la afición ya demostró exigir sólo una cosa a su plantilla: lucha y humildad.
De la calidad, se ocupa Mouriz, quien se trae lo que puede con escasos recursos y, a continuación, Setién rehabilita jugadores aburridos de ver pasar balones por encima de sus cabezas haciéndoles creer que son tan buenos como ellos quieran. Todo ello aderezado con una paciente y entregada afición que nada espera, como los buenos novios, de su gran amor.
La plantilla del Lugo se acoplará mejor o peor, pero la trayectoria demuestra que la fórmula funciona porque, a pesar de las carencias presupuestarias y de los cambios bruscos en su plantel, siempre tendrá calidad y juego. Los resultados dependen de muchas variantes.
Arrasador
Ayer, en Barreiro, el Lugo comenzó arrasando a un Celta B que casi no existió. Por lo que se vio, en la coctelera rojiblanca se mezcla clase, ganas y más calidad que el año pasado de medio campo hacia arriba. Eso no significa necesariamente que los lucenses sean una locomotora bien engrasada, pero desde luego, es evidente el gran potencial que atesoran los de Quique Setién en fútbol de combinación y ataque.
Si el equipo consigue conjuntarse, tiene el potencial de jugar muy bien y, como mínimo, proporcionar buen fútbol a chorros a sus fieles. Los resultados y objetivos, especialmente en lo que se refiere a luchar por el ascenso, no se pueden definir ni por asomo a estas alturas. Pero ese potencial de equipo debe servir para hacer esbozar una sonrisa a la excelente afición lucense.
Análisis EL LUGo entra en la Liga por la puerta grande