El Lugo inicia en Vitoria ante el Alavés una nueva ruta al ascenso
05 jun 2011 . Actualizado a las 11:26 h.Si el intento inicial resultó en vano, la hazaña de quedar primero de su grupo reservó al Lugo una segunda vía hacia el ascenso. Hoy comienza el nuevo camino, ante el Alavés en Vitoria, el primero de los cuatro partidos que debe superar (dos eliminatorias) si quiere plantarse en la División de Plata del fútbol nacional. La cita, a las ocho en punto de la tarde en el estadio de Mendizorroza.
El Lugo se reencontró ante el Murcia, en el partido de vuelta en el Ángel Carro, con su esencia futbolística. La vistió de un traje con mucho más carácter que el de la ida, y sólo sacó conclusiones positivas de ese encuentro, pese al dolor y la impotencia causados por la actuación arbitral.
Fue el Lugo fiel a sí mismo, al dominio absoluto del balón, a propiciar el desgaste del rival corriendo tras sus futbolistas. Y para esta ocasión, Setién ha encargado el mismo atuendo. Recalcó a sus jugadores durante toda la semana, por activa y por pasiva, que debían mostrarse orgullosos por su rendimiento, como a su vez él lo estaba de ellos.
Faltará el empuje de Monti, que finalmente se quedará en Lugo para descansar, pero todos sus compañeros demostraron con creces que a fuerza de voluntad, de ganas de ganar e intensidad en su busca, nadie les puede superar. (Salvo factores con los que no se cuenta a priori, como los árbitros).
Otro coco venido a menos
Si primero fue el Murcia, hoy toca otro coco venido a menos. Un Alavés que hace una década jugaba la final de la Copa de la UEFA, y la pasada semana eliminaba al Melilla, después de haber firmado el tercer puesto de su grupo de Segunda B.
Un adversario que encuentra en su facilidad goleadora su mejor virtud, y que en las últimas semanas ha mejorado su principal punto negro: encajaba demasiado y ahora ha afinado en la zaga.
Advirtió Setién (podrá sentarse en el banquillo) que el Lugo saldrá, como siempre, a traerse la victoria. Sin especular. Es un duelo a domicilio, por lo que amarrar un gol para la vuelta supondría un botín extraordinario.
Árbitro: Valentín Pizarro Gómez, de Madrid.