El título de campeón en cada grupo de Segunda B le reporta a su titular pingües beneficios. El Lugo lo está comprobando en su agenda deportiva y hasta económica, y eso que fue eliminado en la lucha directa por el ascenso por un rival que tampoco le pasó por encima. Es más, un negligente error arbitral postrero le hurtó un gol legal que valía la prórroga. ¡Y quién sabe si el ascenso! Si este lamentable yerro del juez ya es historia irreversible, tampoco puede pasar desapercibido el taquillón recaudado en el mayor lleno histórico del Ángel Carro. El silencio de la directiva se entiende, pero la cifra ingresada también es de récord. Ello, sin contar los ingresos por los derechos de la TVGA. En torno a los 30.000 euros por estos dos primeros partidos. Este coqueteo con el ascenso permite, además, al equipo lucense su alterne con ilustres del futbol español, aún sin haber logrado el ansiado salto de categoría. Pero los simples nombres de Murcia, antes, y Alavés, ahora, a caballo de un dilatado y rico historial en ambos casos, sitúa al Lugo de nuevo, después de 19 años, en la más palpitante actualidad nacional mediática. Ese regreso al coqueteo la élite, podría coronarse con el broche de un segundo ascenso a Segunda A. Ya se vio que, sobre el campo, los nombres no ganan. Y los hombres son los mismos en cada bando, donde la realidad está muchas veces alejada de la teoría. El Lugo tiene que acudir el domingo a Mendizorroza con el objetivo de competir sin complejos. Como en el primer tiempo de la Condomina. Sin perder la seriedad y concentración, para no regalar las habituales ocasiones de gol. Como en el Ángel Carro el pasado domingo, donde el equipo estuvo más centrado que nunca. De no ser así, sería el harakiri. Y, salvo resultado muy favorable, hay que dejar abierta la eliminatoria para ganarla en casa. Setién está obsesionado con la recuperación de Monti. Salvo que esté al cien por cien, situar allí a Iván, con la repetición de Tornero en la banda derecha, sería una buena solución.