No habrá vencidos

Murillo

CDLUGO

Hoy va a ser un gran día para uno de estos dos equipos: Real Murcia o Lugo. O, lo que es lo mismo, Goliat contra David. Los pimentoneros aterrizan en las riberas del Miño subidos al carro de un historial impresionante, al 2 a 0 de la Nueva Condomina, una renta casi decisiva cuando se trata de hablar de favoritos. Tiene casi todos los números para sellar su visado a Segunda División, aunque su potencial está injustamente alimentado por su quiebra financiera. En un deporte serio, no cabría un caso semejante, como sucede con una gran mayoría. Enfrente, la humildad del Lugo, que llega con la reserva en el depósito, dispuesto a subirse a la épica de hace diecinueve años y a romper todos los pronósticos. Para ello, contará con el récord de seguidores a su favor, una vez agotadas las localidades por primera vez que se sepa en el Ángel Carro. Setién echa mano de los dos jugadores más desequilibrantes de la plantilla, Monti y Tornero, ausentes casi siempre por lesiones continuadas; quiere abrir el campo con dos laterales adelantados y abiertos para apoyar a Tornero y Arroyo y ganar las bandas. Y otra obsesión: no encajar goles. Para ello, concentración máxima en la salida del balón y rapidez en los desdoblamientos. Remontarle al hermetismo murciano dos goles es tarea de titanes. Hoy, hay una cita con la historia, con una consolación para el perdedor: su continuidad en el torneo. Por eso, no habrá vencidos.