Los dos cruciales triunfos del Pontevedra sobre Universidad y Celta B han despejado los nubarrones, y el sol empieza a brillar en el horizonte. Los granates disponen ahora de unas posibilidades para conseguir la permanencia, que parecían lejanas unas lunas atrás.
El camino más directo y asequible hacia la salvación, a modo de autovía sin peaje, pasa por que el Pontevedra saque adelante los cuatro partidos que le quedan en Pasarón. De esa forma alcanzaría los 41 puntos, que tendrían que verse acompañados, como mínimo, de un triunfo fuera de casa.
El más fácil sobre el papel es el que disputará con el Lugo en el Anxo Carro, en la última jornada de liga. La marcha imparable del conjunto de Setién invita a pensar que ese partido del 15 de mayo será un mero trámite. Lo tradición dicta que los entrenadores suelen aprovechar ese encuentro para dar descanso a los teóricos titulares y evitar posibles lesiones de última hora.
Además, los jugadores que lleguen a la penúltima jornada en capilla forzarán la quinta cartulina para llegar limpios a la fase de ascenso. De esa forma, es de esperar que sean varios los que se pierdan el encuentro por sanción.
Sin olvidar que la motivación no será la misma para ambos equipos si, como se presupone, el Lugo afronta el choque con la primera plaza asegurada.
Ese previsible triunfo en la ciudad de las Murallas elevaría a 44 la puntuación granate, que en realidad sería de 47 porque hay que añadir los tres puntos que otorga la RFEF por el descenso administrativo del Cerro Reyes. Con esos números, lo normal es que el Pontevedra asegurara su presencia en Segunda B.
Tercer triunfo consecutivo
La primera gran final del Pontevedra en Pasarón será este domingo a las cinco frente al Extremadura, el rival más asequible del grupo, no en vano tiene pie y medio en Tercera con sus paupérrimos 21 puntos. Se trata de un choque vital porque los futbolistas que prepara Castro Santos tienen ante sí la oportunidad de lograr la tercera victoria consecutiva y sumar 10 de 12 puntos posibles, algo impensable hasta hace bien poco.
El triunfo provocaría un subidón moral de los granates, que recuperarían la confianza en sus propias posibilidades y afrontarían con renovadas ilusiones los dos enfrentamientos consecutivos a domicilio ante los filiales del Deportivo y el Getafe.
El primero también es determinante porque los cachorros herculinos son un rival directo de los granates en la lucha por la permanencia. Tampoco se podrá fallar ante Conquense, Alcalá y Guadalajara en casa.