El líder sacia su hambre feroz

Marcos Pichel LUGO

CDLUGO

El Lugo aprovecha su gran efectividad para superar al Cerro Reyes.

17 ene 2011 . Actualizado a las 17:12 h.

No muestra síntomas de desfallecimiento el Lugo. Juega con hambre atrasada y no deja ni las migas a sus rivales. Seis victorias seguidas. Cada vez más líder. Y no le hace falta el vendaval creativo de las mejores ocasiones para tumbar al adversario, se esconda este o juegue. Los golpes precisos en los momentos indicados. El Ángel Carro se mantiene inexpugnable, y se lavó la afrenta de la derrota en la primera vuelta contra el Cerro Reyes.

Los indicadores de los días previos anunciaban un duelo balsámico para los intereses del Lugo. Ambiente creciente en la afición, que se comprobó en unas gradas más animadas que nunca; racha imparable de victorias, confianza de los jugadores, un contrincante que atravesaba por conflictos laborales y futbolísticos... Y quizás eso se tradujo en un exceso de confianza en los jugadores rojiblancos. Creyentes en su fútbol, como demuestran siempre, pero con un aire de superioridad no apreciado en otras ocasiones, como si solo el arte, y no acompañado del trabajo, les fuera a servir.

Lo mejor es que dieron en la diana. Se sabían y se sentían mejores, y arrinconaron al Cerro contra su área. Y casi en una de sus primeras oportunidades, Arroyo estampaba el balón en la red. El escenario perfecto para el planteamiento rojiblanco. Arroyo necesitaba ese gol, desde el área pequeña, sin ángulo perfilado hacia la izquierda.

Y la afición se las prometía muy felices, y así habría de terminar, aunque con mayor sufrimiento del que el resultado final podría advertir. Apenas siete minutos de juego, un tanto de ventaja, y todo el partido por delante ante el rival más goleado de la categoría.

Claro que habría que recordar un dato, y es que enfrente se asentaba el primer equipo que consiguió ganar al Lugo. La excusa entonces fue un campo preparado para el antifútbol. Sin embargo, en la alfombra del Ángel Carro, el Cerro, aunque conservador, y sobre todo, muy ordenado (con dos juveniles en su alineación), no se arrugaba. Tras el gol, tapó bien los espacios para que los locales tuviesen que mirar más hacia atrás en sus pases, que hacia adelante.

Los de Setién sólo llegaban si les salía algún desdoble por la banda. Atrás no pasaban excesivos apuros, pese a que el Cerro trató de lanzarse al contragolpe. Los mayores agobios para los locales aparecieron a balón parado. En los córneres (así llegaría el empate, tras transformar Juan Carlos un penalti por agarrón de Víctor Marco) y en las faltas.

Le faltaba presencia en el medio campo. Marcos y Pita demasiado espesos. Yago, vigilado en exceso, por lo que Azkorra (¡bota de oro!, le cantaba la afición al ser sustituido por Ballesteros) se veía obligado a bajar a surtirse de balones.

Volvería a confirmar, una semana más, el Lugo, su estado de gracia en el apartado de la efectividad. El guardameta de los extremeños, Matías, bien visible de rosa fosforescente, sólo recogió balones dentro de su portería. Solo le dieron los rojiblancos opción a detener un disparo, casi al final, de Marcos, desde fuera del área. O se marcharon desviados, o a la red.

Volvería a confirmar, una semana más, el Lugo, su estado de gracia en el apartado de la efectividad. El guardameta de los extremeños, Matías, bien visible de rosa fosforescente, sólo recogió balones dentro de su portería. Solo le dieron los rojiblancos opción a detener un disparo, casi al final, de Marcos, desde fuera del área. O se marcharon desviados, o a la red.

Así, Azkorra se encargó de desmentir otra vez que lo suyo no sean los remates de cabeza. Cristóbal ejerció una vez más de extremo diestro, y le colocó un balón en la testa, que el de Sondika remachó, marcando todos los tiempos, en la escuadra contraria. La cuenta la cerró Yago, que sólo tuvo que empujarla en la línea de gol a córner botado por Arroyo. Lo mejor, los goles y la victoria final.

Goles: 1-0, min 7, Arroyo. 1-1, min 29, Juan Carlos (p.). 2-1, min 36, Azkorra. 3-1, min 54, Yago.

Árbitro: Pablo González, de Asturias. Mostró amarillas a los locales Víctor Marco y Azkorra, y a los visitantes Pereira, Juan Carlos, Zafra, Parra y Emilio.

Incidencias: Unos 3.000 espectadores en el Ángel Carro. La afición nunca dejó de animar

Escalona, Cristóbal, Manu, Víctor Marco, Belfortti, Marcos, Pita, Iván (Tornero, min 69), Arroyo, Yago (Antas, min 79) y Azkorra (Ballesteros, min 58).

Matías, Pereira, Kevin, Juan Carlos, Gorka, Parra, Roberto, Zafra, Parri (Camas, min 79), Fran y Emilio (Borja, min 65).