Ayer, por la tarde en el campo de O Ceao, el Lugo disputó su antepenúltima sesión de entrenamientos antes de recibir el domingo al Leganés. El equipo rojiblanco deberá estar pendiente hasta última hora de los jugadores lesionados y tocados, que no son pocos.
El más grave, y la única baja definitiva para el partido, es Pablo Antas. El joven mediapunta fue sometido ayer a un TAC para comprobar el alcance de la lesión que se produjo esta semana en los entrenamientos. Tras un salto, golpeó su pie en la caída con un compañero, y sufre molestias que le obligan a caminar acompañado de una muleta, por precaución. El futbolista mostraba ayer su esperanza de no sufrir una fisura ósea, como en principio se estimaba.
«Tenemos muchos jugadores con molestias y dolores», explicaba ayer Quique Setién tras el entrenamiento. Por ejemplo, el mediocentro Pita, con problemas en los aductores, terminó al margen del grupo. Tampoco completó la sesión Gorka Azkorra. El delantero vasco abandonó antes de tiempo el trabajo, también por precaución. Además, Claudio Monti, que sí se ejercitó hasta el final, aún sufre dolores en el hombro, los mismos que le impidieron viajar hasta Alcalá de Henares el pasado fin de semana. Y el técnico añadía un nombre más al grupo de hombres con problemas: Marcos. Lo que le hacía resumir: «No estoy contento con la situación».
Hasta tal punto, que será la última sesión preparatoria, la de mañana por la mañana, la que dicte con qué elementos va a poder contar el entrenador para confeccionar la lista ante un partido que le medirá al actual líder, invicto, del grupo primero de la Segunda B.