Las gallinas se acercan al centro

X. Francos LUGO/LA VOZ.

CDLUGO

Los gallineros urbanos proliferan en la capital lucense. No es necesario alejarse mucho de la Catedral, por ejemplo, para encontarlos. Son la otra cara de la ciudad

22 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

No hace muchos años, mientras los turistas admiraban las joyas que posee el Museo Provincial, los cerdos gruñían en las cuadras que había en la parte de atrás del mismo. Actualmente no hay constancia de que haya habitantes porcinos en la Rúa Nova, pero no muy lejos existen gallineros y no falta quien asegure que no sería muy difícil encontrar alguna cochiquera.

Quien esto les escribe les asegura que no halló rastro de cerdos en algún lugar próximo al centro de la ciudad, sin embargo un vecino del barrio de O Carme respondió con una pregunta cargada de sorna e intriga a otra que le formuló el periodista en su búsqueda de gorrinos y pocilgas por los aledaños de la muralla. «¿E logo para quen pensa que son as remolachas desa leira?», indicó. Se refería a una plantación que hay en una finca del barrio, en las proximidades de una era en la que campan a sus anchas varias gallinas y un gallo. Están, como quien dice, a cuatro pasos de la puerta de la Catedral y a dos de la muralla.

Para muchos ciudadanos son completamente desconocidas las huertas y los terrenos existentes detrás de las manzanas que conforman calles tan céntricas como, por ejemplo, la de los vinos. En estas parcelas sus propietarios cosecharon hortalizas y criaron animales.

El Lugo urbano no consigue vencer al Lugo rural. En barrios de la ciudad todavía se crían los cerdos y se hacen matanzas. Ya no hablemos de la existencia de los gallineros que están presentes, incluso, en el Camiño Real.

La de O Carme es una de las zonas casi salvajes de la capital. Está pendiente de desarrollo urbanístico y, mientras tanto, grandes zonas de terreno o bien están cubiertas de maleza o conservan todavía las casas rurales del siglo pasado en alguna de las cuales todo funciona igual que en cualquier vivienda de aldea, con la salvedad de que en uno de los fondos tienen la muralla y la catedral. Algo similar sucede en A Cheda, núcleo ya mucho más alejado del centro.

Vecinos de la zona de Fingoi y del campus universitario, una de las más urbanizadas y modernas de la capital, aseguran que hasta no hace mucho veían las gallinas de O Portugués (un vecino de la zona, propietario de numerosas fincas que vendió para el desarrollo urbanístico de la zona) en las proximidades de su casa, en una de las esquinas de Alfonso X.