Tercer empate del Lugo en otras tantas comparecencias en Liga. Quique Setién, técnico de los rojiblancos, mostró su disgusto con el resultado nada más acabar el choque. «Estoy contento con el trabajo y el esfuerzo, pero al final faltó precisión. Te cabrea que no entren tres ocasiones claras y que otra se vaya al palo. Nos falta el pase decisivo y el remate que dé los puntos. Seguramente no tendremos partidos tan cómodos como este en la segunda parte», afirmó el cántabro.
A pesar del empate, Setién también sacó conclusiones positivas del encuentro de ayer. «Hemos mejorado en algunos conceptos y concedimos pocas ocasiones. La Ponferradina no tiró entre los tres palos», apuntó.
En opinión del preparador rojiblanco, el Lugo fue a más a medida que se consumieron los minutos: «Hemos entrado al partido con mucha ansiedad y temor. Por ello, nos ganaron el espacio y el balón. No nos generaron peligro, pero nuestra idea inicial no era que nos arrinconasen y que apareciese la indecisión y las imprecisiones. Equilibramos el juego en los últimos veinte minutos de la primera mitad, en los que Maikel gozó de una oportunidad muy clara».
La expulsión de Yuri condicionó a la Ponferradina en la segunda parte. «Desde entonces hicimos una labor extraordinaria, con el balón en campo contrario. Hemos encontrado las bandas y la profundidad, pero nos ha faltado materializar. El punto me sabe a poco», apostilló Quique Setién.
Granero, satisfecho
José Carlos Granero, entrenador de la Ponferradina, alabó el trabajo realizado por sus jugadores: «Nos tuvimos que poner el mono de faena, algo que no estaba planificado, y hemos demostrado que sabemos defendernos».
El técnico de los bercianos se mostró contento con el empate: «El punto tiene mérito, porque estuvimos casi 45 minutos en inferioridad tras la expulsión de Yuri. Supimos cambiar el guión a pesar de que enfrente teníamos un buen equipo». «Nuestra afición ha motivado a la del Lugo, que estuvo fría y crítica ante el Mirandés», dijo sobre el ambiente.