La brutal entrada del jugador del Lugo Rubén Durán sobre el celeste Aitor Pastoriza no fue sancionada ni siquiera con falta. Milagrosamente, el céltico no se lesionó
10 abr 2009 . Actualizado a las 03:49 h.El cazado se convirtió en cazador el pasado domingo. Rubén Durán, mediapunta del Lugo, realizó una brutal entrada por detrás a Aitor Pastoriza, futbolista del Celta B, durante el derbi de Segunda B que se celebró en Barreiro. La acción se produjo durante la primera mitad y pasó desapercibida incluso para el árbitro, que permitió que el juego continuase sin tan siquiera pitar falta. No obstante, el lateral celeste tuvo que recibir atención médica después de que el balón saliese por la banda. Posteriormente, regresó al terreno de juego.
En el último minuto del derbi, Durán vio una cartulina amarilla por derribar a un rival. Se trataba de la decimoquinta de esta temporada, circunstancia que le obligará a cumplir su tercer partido de suspensión del curso en el choque de este fin de semana contra el Pontevedra. Pero lo más singular es que el martirio de las tarjetas lo sufre, en este caso, un futbolista de corte ofensivo, que recibe tarascadas con frecuencia. El ourensano suele padecer el castigo arbitral por sus protestas, no por emplearse con violencia.
En el Lugo, Rubén Durán es uno de los futbolistas que aporta calidad sobre el césped. Se trata de un hombre fundamental en la creación del juego rojiblanco. Pero su carácter temperamental propicia que, en ocasiones, el excesivo ímpetu guíe sus acciones. El mediapunta se ha convertido en el mayor abonado del equipo a las cartulinas a lo largo de este año.
Hace semanas, se perdió el choque ante el Real Unión por acumulación de amonestaciones. El Lugo perdió 0-3.
El celeste Aitor Pastoriza admite que se quedó impresionado cuando vio la imagen de la patada. «En el campo, el único que se dio cuenta de la dureza de la entrada fui yo. Incluso Richi, un compañero, vino después a decir que los dos habíamos ido fuerte. Pero en la foto se ve claramente que pude sufrir una lesión grave».
El lateral izquierdo celeste reconoce que tuvo «suerte» y dice que no se lesionó gracias a que «en el momento de la entrada metí mi pierna por debajo de la suya y, al no tener el pie apoyado en el suelo, no me rompió nada». Aitor recuerda que cuando notó «sus tacos en mi rodilla» sintió «algo de dolor, pero nada más. Pude seguir jugando tranquilamente».
Aitor ni siquiera le recriminó nada al jugador del Lugo. «En el momento, te fastidian este tipo de acciones. Pero al no haber sufrido una lesión, sigues jugando y lo olvidas. No soy rencoroso y no hablé con él», añadió.