El nuevo capón deja el cascarón

CDLUGO

Una criadora de Vilalba inicia la venta de aves más jóvenes y de menos peso, dirigida por ahora a restaurantes

08 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La familia del capón se amplía. El ave que tradicionalmente se asocia con las mesas de Navidad tiene un complemento de menos edad y menos peso, orientado a su consumo fuera de las fechas navideñas. Los pasos, iniciados por el Concello con la realización de estudio de I+D en el que participaron la Xunta y el campus del Lugo de la Universidade de Santiago (USC), empiezan a tener ya su repercusión práctica.

Aurora Lozano, criadora de la parroquia de Oleiros, ha iniciado la experiencia de criar las aves, que se sacrifican con menos meses de vida que las de la tradicional feria de la capital de Terra Chá, y de ensayar su distribución. La iniciativa comenzó en verano, y en su explotación tiene ya unos 300 ejemplares.

El color marrón de las plumas puede animar a más de uno a caer en la confusión de que se trata del mismo tipo de animales, algo que no resultaría completamente erróneo ya que son de la variedad label, como los otros. Solo una observación más atenta permite comprobar que son ejemplares de menos peso, pues al morir tienen cinco meses, tres menos que los que se engordan para los banquetes navideños.

La diferencia de peso está precisamente en su menor edad y en un sistema de nutrición que introduce algún matiz. Estas aves tienen una alimentación basada fundamentalmente en el cereal -el 70% de lo que comen, según precisa Aurora Lozano-, aunque no llegan a entrar en las capoeiras que acogen a los capones tradicionales para pasar sus últimas semanas de engorde. Esta nueva variedad procede de Francia, de donde vienen también los otros; sin embargo, las aves no se sacrifican en las casas sino que se envían a un matadero.

Diez euros

El precio de esta nueva variedad depende del peso, aunque lo normal es que cada animal se venda a 10 euros por kilogramo. Otra característica que hasta ahora también ha sido normal es el destino de la mercancía, que interesa a restaurantes y casa de turismo rural de Galicia y de otras comunidades autónomas. La reacción inicial parece favorable: «Os que compran repiten», dice Lozano, que de todos modos confía en que las cifras vayan aumentando a pesar de que la experiencia aún está en su fase inicial.

Desde el comienzo ha vendido unos 100 animales. Aunque la cantidad resulta poco significativa, Aurora Lozano no solo espera que se incremente sino que ha creado una sociedad con su hijo. La iniciativa, cerrada este año, permite incluso que en algunos casos sean los criadores los encargados de servir la mercancía demandada por algunos negocios.

Aunque prudente sobre el aumento que conseguirá a corto plazo, Aurora Lozano se muestra confiada en el futuro de la iniciativa. La cadena de producción se ha puesto en marcha, y los próximos meses servirán para comprobar si las expectativas se van cumpliendo.