Dani Carril agradece la confianza que el club deposita en él
08 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?na de las principales dificultades que los equipos de fútbol deben afrontar en sus visitas a Canarias, y que supone una gran ventaja para los locales, son los campos de hierba artificial. Aunque cada vez más modernos, y menos limitados, la forma de jugar en ellos varía de manera sustancial con respecto a la pradera tradicional. El Lugo deberá enfrentarse un campo de estas características en su visita del domingo a Fuerteventura para jugar contra el Pájara Playas. Por eso empleó la doble jornada de ayer para entrenarse en un campo de estas características. «Las condiciones que tenemos cuando se juega allí no son del todo favorables», explica el lateral izquierdo del Lugo, Dani Carril. Una circunstancia de la que los canarios saben sacar buen provecho. Los rojiblancos intentan mejorar su adaptación a esta superficie. «Hemos trabajado en césped artificial -cuenta Carril-. Hay que intentar adaptarse de la mejor manera posible». Pero no es esa la única característica que hace especiales los partidos en una islas Afortunadas por un clima que es un condicionante más, como el tener que jugar al mediodía. «Los partidos allí siempre son complicados, porque los equipos son fuertes. Pero también está el viento, del que vamos perfectamente advertidos». A por todas El Lugo salió escaldado de su única visita esta temporada a territorio insular. El 4-2 encajado contra el Universidad de Las Palmas supuso el inicio de una crisis de resultados (tres empates y cuatro victorias) a la que no se le puso punto y final hasta el pasado domingo ante el Cobeña. «Vamos con mucha moral. Lo principal será intentar mantener la portería a cero, porque así sumaríamos», dice el lateral. La victoria ha sido balsámica en el seno de la plantilla. «Nos hacía mucha falta sumar un triunfo», reconoce Carril, que espera que ese partido no fuese un espejismo y sí «un punto de inflexión». El lateral, el único específico que tiene el Lugo para la banda izquierda («por suerte o por desgracia soy el único nato de la plantilla», dice entre risas), cree que no tendrá mayores problemas para jugar el domingo, tras los problemas físicos que le obligaron a pedir el cambio ante el Cobeña. «Las sensaciones ahora mismo son buenas. Y el cambio sólo fue por precaución, el partido ya estaba sentenciado, y no valía la pena forzar». Ser el único especialista en su posición le hace ser uno de los jugadores más utilizados por Fidalgo, siempre con un rendimiento sumo. Corriendo la banda de abajo a arriba, y dando muchas veces profundidad al equipo, al sumarse al ataque. «En el club tienen confianza en mí, porque saben que juego muchos partidos y me lesiono poco», dice Carril, que les está muy agradecidos «a la directiva, al cuerpo técnico, a la afición y a los compañeros» por todo el apoyo que le brindan. Él, titular indiscutible desde que llegó a la escuadra rojiblanca procedente del Rápido de Bouzas. «Desde entonces ha salido todo genial. Yo venía de un equipo pequeño y confiaron en mí. Mejor no podían haber salido las cosas», dice orgulloso. «Creo que lo estoy haciendo bien, y aquí todos me tratan muy bien», afirma seguro de sí mismo.