San Pedro guarda una sorpresa

Antonio Garrido Viñas
Antonio Garrido VILAGARCÍA

CDLUGO

Análisis | La sexta jornada de Liga El Vilalonga parece decidido a erigirse en el matagigantes de la campaña. Por segundo partido consecutivo endosó tres goles a uno de los aspirantes al ascenso

03 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?as casualidades no suelen repetirse. Si lo hacen pasan a ser costumbre. Y costumbre comienza a ser que el Vilalonga tumbe a alguno de los grandes de la categoría. Tres goles le endosó al Lugo en la quinta jornada, y otros tantos al Cerceda en la sexta. Dos resultados que permiten al cuadro que prepara Pablo Díaz sumar más de un cuarto de los puntos necesarios para solventar la permanencia, cuando solamente se hagan disputado seis encuentros del campeonato liguero. La fórmula del éxito, por otro lado, tiene como principal ingrediente un elemento común en el cien por cien de los deportistas. Pablo Díaz dice que el trabajo es la clave de los buenos resultados del conjunto que juega en San Pedro. Trabajo no solamente de los jugadores durante los noventa minutos del encuentro sino de la parte técnica, y ahí la clave, durante la semana. «Coñecemos aos rivales e sabemos onde facerlles dano», apunta el entrenador del cuadro celeste. La juventud como aliada Una circunstancia, el conocimiento del adversario, que no suele ser recíproca. Sostiene el entrenador del Vilalonga que la juventud de su plantilla, con numerosos jugadores menores de veintitrés años de edad, incide tanto en el afán de superación como en el desconocimiento (¿quizás desprecio?) que del plantel celeste suelen tener los rivales. Casualidades o justicia por el trabajo bien hecho, lo cierto es que los datos del Vilalonga son irrefutables. El conjunto de Pablo Díaz tiene ya doce puntos después de haber afrontado un inicio de calendario muy complicado, con enfrentamientos ante los equipos punteros de la categoría. Este fin de semana, de hecho, le espera otro de los gallitos. El Alondras, que viene de borrar del campo al Arousa, será al adversario de los celestes. El entrenador, que reitera en su discurso que el único objetivo del club es asegurar la permanencia en Tercera División, apunta que otra de sus labores a partir de ahora será frenar cualquier atisbo de excesiva euforia que pueda surgir en el vestuario. «Aínda que ogallá que non fose así, gañar en Lugo vale tres puntos, igual que o resto de partidos», razona. De ahí que la resaca de las victorias sobre los gallitos se acaben los martes. También tiene claro que este buen inicio de Liga le da, a él y a su plantel, un margen de maniobra más que necesario. Sobre todo porque más de una voz discrepante le estaba esperando en la grada desde el inicio de la temporada. Ahora, eliminar la relajación tras tantas machadas seguidas es el camino a seguir para que lo conseguido hasta el momento no se quede en un anécdota de inicio de curso.