Un defensa cum laude

M. Ferreiro REDACCIÓN

CDLUGO

El gallego Modesto Martínez es director médico del hospital de Ponferrada y se ha doctorado con honores después de militar en equipos como el Compos o el Lugo

19 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

A un central se le supone que sepa defender. Pero de ahí a defender la tesis «Impacto de una intervención continuada sobre la hospitalización innecesaria en un servicio de medicina interna» hay un trecho. El ex jugador Modesto Martínez Pillado presentó este trabajo de investigación ante un tribunal en La Palma, Canarias. El resultado: cum laude. Un triunfo por goleada de un médico que ha militado en el Cambados, el Céltiga, el Arousa, el Lugo, el Compostela, el Mensajero y el Pontevedra. Ahora ha cambiado definitivamente la camiseta por la bata. Es director médico del hospital de Ponferrada. Y parece que le sienta bien. «Los del tribunal creen que el hecho de que un futbolista presente una tesis es un síntoma de que la ciencia ha avanzado mucho», indica Modesto. Y es que nunca se habían encontrado con un jugador en esta tesitura, hablando sobre un tema como (en cristiano) la hospitalización inadecuada. Aunque lo del fútbol casi le da un disgusto al ex zaguero en la exposición, ya que al principio incluyó un escudo del Mensajero. «Allí existe una rivalidad entre el Mensajero y el Tenisca que es similar al Barcelona-Madrid y resulta que algunos miembros del tribunal se decantaban por el Tenisca. Eso me lo dijeron después, pero ya me lo demostraron en las preguntas que formularon», dice. Y superó con nota la prueba. Quizás porque no se arrugó, como hacía en el terreno de juego. En el césped tuvo sus más y sus menos con Caminero y con algunos otros. «Pero yo no tenía problemas. Les decía: "No te preocupes, si te hago daño, te atiendo yo"», indica. Eso sí, a pesar de su fama de central expeditivo, rechaza las comparaciones con Pablo Alfaro. «Yo no era un leñero», se defiende. Cuando compatibilizó los partidos con los pacientes, Modesto tenía un motivo extra para cuidar su imagen. Al día siguiente de un encuentro en su consulta se montaba un improvisado El día después . «Los lunes había mucho ambiente. Venía gente para comentar el partido, a hablar de esta u otra jugada. Y notabas cuando habíamos ganado», recuerda. Su doble dedicación le convirtió en un personaje célebre. «Les hacía ilusión que su médico jugara al fútbol, que saliera en la radio hablando de los encuentros..." En la radio le llamaban El Galeno de la Breña que mete el bisturí». Aunque algún que otro paciente, quizás con problemas de sordera, le preguntara por qué le llamaban el gaditano de la Breña. Pero eso ya es historia, aunque siente nostalgia del mundillo del balón, a pesar de lo complicado que fue empollar durante los viajes. «Sufrí mucho cuando estudiaba y jugaba, porque es duro y las universidades no tienen consideración para los alumnos que hacen deporte», reconoce. Pero en la balanza pesa más el gusanillo: «Sí que echo de menos el fútbol. Cuanto te has dedicado a él toda la vida, cuando has estado jugando durante 23 años, te acostumbras a detalles que después cambian, como ducharte por la tarde o ir a los hoteles en grupo», dice con morriña. Por eso admite que quiere seguir vinculado al fútbol y seguir rompiendo tópicos: «Es un mundo en el que hay de todo, porque es un reflejo de la sociedad. Te puedes encontrar todo tipo de elementos». Y ahora su puente de contacto con el balompié es su título de entrenador de Primera División. Asegura que no es una obsesión sentarse en el banquillo, pero «si aparece la ocasión...». De momento, ya ha lanzado un órdago en broma. Un bromista «oye, cuidado conmigo» dedicado a Fernando Vázquez en un encuentro casual. Cuidado con el doctor.