FÚTBOL / SEGUNDA B
02 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La historia reciente del Lugo está perfectamente representada en dos tipos que mañana peinarán el Ángel Carro de aquí para allá y que durante dos años consecutivos lo hicieron con la camiseta rojiblanca. Después de la era Edrosa ha habido ciertas perlas, y no precisamente de A Pastoriza, por el Ángel Carro: el fabuloso y desgraciado equipo que formó Fabri; la incontenible humanidad de Tarrío; el gusto por el fútbol de Cantarero; el golpeo de Jandri; las clases tácticas de Julio Díaz; las burlas en la banda de Rafa...y, por supuesto, la seguridad atrás de César y las carreras por la izquierda de Vilariño. Son dos hombres que dejaron huella en el Ángel Carro en una época en la que resultaba difícil prendarse de algo en el estadio por el desencanto generalizado. César y Vilariño regresan mañana con la Ponferradina con un punto de nostalgia. «Fueron años de pocas alegrías deportivas, pero el trato de la gente y las amistades que surgieron dentro del vestuario no se pueden olvidar», coinciden. César lo pasó peor. «Hubo muchos problemas de pagos, pero el cariño de la gente lo compensaba todo. Además, estaba cerca de casa y eso siempre ayuda», admite con su habitual simpatía el central coruñés. Vilariño fue un puntal el año pasado. «Buscábamos la salvación y llegó en el último partido. Así sabe mejor», señala desde Ponferrada. Canteranos del Dépor Ambos salieron de la cantera del Dépor y han coincidido en un equipo con ambiciones, aunque está cuajando un mal año. «Se fichó mucha gente para estar arriba, pero la primera vuelta fue malísima. El partido de Lugo es importantísimo, ya que podríamos distanciar a un rival directo a cinco puntos más el average y si perdemos nos pueden superar», coinciden. En efecto, en la primera vuelta, la Ponferradina sumó tan sólo dieciocho puntos y en lo que va de segunda ya ha amarrado trece. A Vilariño no le han ido bien las cosas hasta el momento, debido a una rotura parcial de ligamentos y a distintos problemas musculares. «Sólo jugué cinco partidos -confiesa- y apenas pude ayudar al equipo en una serie de partidos que fueron nefastos». El lateral coruñés destacó que el año que pasó en el Ángel Carro «fue bueno, por lo bien que me trataron».