ENRIQUE G. SOUTO EL PULSO DE LA CIUDAD El viento hace que el musgo y la suciedad acumulada en tejados del casco viejo caiga sobre los peatones
21 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.-Llueve musgo. Pues sí, oiga, sí: llueve musgo. Lo que cae sobre la cabeza de la señora sin paraguas, en un día ventoso como el de ayer, es una lluvia de abandono y de desidia, que es la realidad de una gran parte del casco histórico de Lugo. Bueno, con el musgo también caen a la calzada, ahora que el viento sopla recio, algún trocito de losa, algún pedrusquillo y porquerías varias que los propietarios de los edificios ruinosos atesoran con el esmero del que espera mejores tiempos para recomponer o vender sus propiedades musgosas, mohosas y contenedoras de muchas guarrerías y peligros. La señora sin paraguas sacude el musgo que acaba de aterrizar en su cabeza y en su abrigo, que ahora luce unas manchas verdes no previstas por el fabricante. La señora, concluida la operación, aligera el paso y enfila hacia el centro urbano, donde cree, sin mayor razón que justifique su creencia, que los peatones corren menos riesgo. -¿Por qué no limpian los tejados? En Lugo no se limpian los tejados como no se limpian los solares sin edificar. La señora sobre la que llovió musgo no sabe que Lugo, en lo urbanístico, es ciudad escasamente aseada, en la que conviene a los peatones no perder de vista el cielo, es decir los tejados. En Lugo, los peatones están condenados a caminar, en días de viento y lluvia, dando amplios cabezazos como grandes afirmaciones, en un inevitable alternar la vigilancia del musgo que cae sobre su cabeza y de los charcos como oceános en los que naufragan sus pies. -¿Qué más puede caer? Como caer, caer, puede caer también alguna grúa, que ya cayó más de una una, y la institución municipal se mostró muy elegante y comprensiva. Es igual que con el musgo que se hace lluvia, que abandona el campo de las ordenanzas urbanísticas y de limpieza para entrar en el de la meteorología. Y así, claro, llueve musgo en el Lugo ruinoso y mohoso.