El Pontevedra reta al Celta B en un ambiente de euforia

MARTIÑO SUÁREZ PONTEVEDRA

CDLUGO

FÚTBOL / PONTEVEDRA

01 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

¿Podrá la lluvia con la afición del Pontevedra? No lo parece. El equipo granate se enfrenta esta tarde en Pasarón (17.00) al Celta de Vigo B, y sus hinchas están dispuestos a reunirse en la grada norte del estadio para jalear a sus futbolistas. Tras la derrota del Athletic de Bilbao B, ayer ante el Sporting de Gijón B (2-1), el objetivo es abrir brecha y afianzarse en los puestos que dan acceso a la liguilla de ascenso a Segunda. Es más que probable que Raúl González repita el esquema que ha patentado en Pasarón y que empieza a funcionar con precisión. El mismo entrenador del Celta B, Milo Abilleira, reconocía durante la semana que en el arranque de la temporada el funcionamiento del Pontevedra se había visto lastrado por la falta de compenetración. «Después de cuatro meses de entrenamientos», explicaba, «están bastante acoplados, pese a que son un equipo totalmente nuevo. Y lo estarán todavía más». Pocas novedades se esperan en el planteamiento del equipo granate. González ha advertido que lo que le preocupa es la capacidad ofensiva del Celta B, algo que, sin embargo, se diluye en buena medida cuando sale de su campo: los celestes sólo han conseguido un gol a domicilio. Se lo hicieron al Lugo en el Anxo Carro, en el peor momento del equipo rojiblanco. Sin embargo, Pasarón no se fía: las carreras por banda de atacantes como David Pérez o Jonathan Aspas, ambos ex-granates, aún se recuerdan en la grada. Descartado Xaco -el coruñés podría empezar a entrenar la próxima semana, una vez superados sus problemas de pubis- y con Diego Castro entre algodones -parece poco probable que González lo fuerce a jugar, aquejado como está de problemas musculares-, parece cantado el regreso de Alberto al ataque del Pontevedra. El más creíble de los onces con los que ha ensayado González esta semana contiene a Tonino y Manu en el doble pivote, con Bruzon, Santi Domínguez y Alberto en la creación de ataque, con Melo en punta. Sierra seguirá ocupando su puesto bajo los palos, tras una línea de cuatro defensores formada por Pablo Vázquez, Aláez, Jorge Ordóñez y Sergio. En sus botas estará la posibilidad del liderato en solitario.