Díaz se encuentra con un equipo en cuadro en su debut

A. HERRÁN LUGO

CDLUGO

Tan sólo dispone de diecisiete jugadores aptos para viajar

21 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

No le van a poner las cosas fáciles así como así. Julio Díaz se ha encontrado nada más llegar con un club que intenta normalizarse, el cuerpo médico que dimite en bloque, un equipo sumido en la depresión tras caer al último puesto, una enfermería repleta y encima una molesta lluvia. Las bajas han condicionado los planteamientos del preparador de Cesuras. Murado y Willy siguen su proceso de recuperación, y esta semana han caído Laza y Vila; por si fuera poco, Sanz tiene permiso del club para acudir a la boda de su hermana. Joaquín salió ayer de la lista de heridos, pese a que arrastra molestias en un pie tras recibir un pisotón ante el Celta B. La mayor preocupación de Díaz se centra en restar agobios al grupo. «Prefiero ser campana y no soplete, absorber toda la presión en lugar de echársela al jugador, mejor hablar con él y preguntarle...», reflexionó. Sobre la crisis abierta tras la marcha de personas carismáticas del cuerpo médico por su llegada, zanjó el asunto con su habitual elegancia: «No es mi problema. Seguro que se fueron por corporativismo con Basadre y nada más; quiero entender eso y no otras cosas» Además, confirmó que el club confía en Gabino Carballo Patao como nuevo fisioterapeuta. El Lugo ha sondeado la opción de incorporar al doctor Jorge Somoza (Dinan) y falta por concretar a un ATS para viajar. El club de rúa Nova confirmó la marcha de Castiñeira, González y Mayo, y medita realizarles un homenaje, algo poco usual en un club que ha dejado marchar en los últimos tiempos a miembros carismáticos como Edrosa y Domíguez con una actitud tan despreciativa como lamentable. El problema percibido por Díaz en los días que lleva con el equipo es la escasa presencia por las bandas. Míchel y Vichu podrían ser los puñales por ambas márgenes ante la escasez de efectivos. Y el canterano Rafa alcanzará más protagonismo.