Vichu hereda el calor popular que sembraron Lago y Álex

R. F. LUGO

CDLUGO

FÚTBOL / SEGUNDA B

15 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando Álex salía a calentar, en esos momentos desesperados en los que su entrenador, Gonzalo Edrosa, no sabía cómo desatascar un partido y se encomendaba al zigzagueo de El chico de los quinientos millones -esa era su cláusula de rescisión-, el Ángel Carro despertaba con pasión. Su conexión con los aficionados rojiblancos era mágica, porque se escapaba al fútbol esquematizado del plantel. Por encima de jugadores bandera como Ramiro, Borge y Melo, alguno de ellos poco simpático para la hinchada, el menudo delantero herculino era ídolo sin grandes méritos. Sólo Domínguez, historia incomparable del club, recibía el mismo trato. «Muchas veces, pese a que no jugaba lo que quería, me llegaba con el cariño de la gente», se sincera el veloz delantero internacional. Lago, la clase Antes que él estuvo Lago. Señor Lago, claro. El jugador de más clase que ha vestido la camiseta del Lugo se pasó su primer año en el Ángel Carro abatido por el ostracismo. Sólo alcanzó la titularidad en un compromiso. En los demás, era mero revulsivo, aclamado por la grada. «El ánimo de la hinchada lucense no se olvida», expone el fino delantero asturiano, ahora triunfando en Las Palmas a las órdenes de otro viejo conocido en la ciudad de las murallas, Fernando Vázquez. Vichu ha tomado el relevo. Su patrón físico es similar al de sus predecesores. Menudo y potente, es capaz de cambiar el destino de un partido por su inspiración. Hoy se vestirá de rojiblanco desde el inicio. El escurridizo delantero cántabro jugará por el carril diestro, una posición a la que no está habituado, aunque ahora mismo «lo importante es jugar y ayudar al equipo, y si tiene que ser por la banda derecha será». Fue el jugador más querido y ovacionado por la grada lucense en la presentación del equipo. «Tengo que estar muy agradecido a toda la gente por el cariño que me da», señala Vichu, que trata de responder a las expectativas y devolver el calor de la afición en forma de goles y puntos. «Tenemos que ganar este partido y lograr la primera victoria para obtener la tranquilidad necesaria antes de seguir», apunta el delantero, que espera que el equipo se haga fuerte en casa para conseguir el objetivo de la salvación.