FÚTBOL / SEGUNDA B
25 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Malos tiempos para el Lugo, que ha salvado la categoría milagrosamente pero persiste el malestar de que el club no ha esquivado una tendencia hacia la autodestrucción iniciada hace un lustro, justo con el acceso a la presidencia de Eliseo Corral. Para empezar, la junta directiva ha ido desnudándose como los pétalos de una margarita. Eugenio Paz, Carlos Pacios, Jaime Neira, Juan Paz y Jesús Lujilde dejaron la misma y actualmente cuenta tan sólo con Jesús Murado, Salvador Fernández Somoza, José Antonio Alvite, y Roberto Blanco, además del presidente. Claro que Blanco está cerca del adiós también. Antonio Corredoira está a punto de abandonar también el solar de rúa Nova 13. Se trata de un empleado del club que desde el silencio adornó publicitariamente un Ángel Carro antes ruinoso, se encargó de gestionar el servicio de bar y llegó a ingresar, según remarcó el técnico, más de veinte millones de pesetas. Ahora el Breogán podría aprovechar su buen ojo. El apartado deportivo no ha sido más satisfactorio. Con Corral dejaron la entidad Edrosa, Fabri, Cantarero y Díaz. «No creo que sea culpa de los entrenadores», remacó el último. Los equipos de categorías inferiores se han descalabrado y los que se han salvado lo han hecho en el último suspiro. Y la cantera quedó extinguida tras despreciar una gran camada encabezada por Cabarcos. Nadie se asoma ya por el primer equipo. Una de esas perlas, Pablo Álvarez -con familia lucense-, jugará hoy (18.30 horas) como titular en el Sporting ante el Racing de Ferrol en A Malata.