La calle Chantada y el aparcamiento del Pazo dos Deportes tienen tramos en los que cede el terreno Hay un Lugo que se hunde. Sí, se hunde. Son cachitos de esta vieja ciudad a la que cuando aún celebraba la declaración de la muralla como patrimonio de la humanidad se le hundió un pedazo de su querido monumento. En la explanada del pabellón universitario, en el campus, en la calle Chantada, se ven pedazos de calzadas o aceras que inician un viaje hacia el centro de la tierra sin que se acabe de saber si se debe a la mala construcción o a una lluvia que este año fue tan pertinaz como las sequías del franquismo.
20 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Algunos vecinos de la calle Chantada están alarmados. Dicen que desde que se hizo la más reciente pavimentación de la calzada, cada vez que pasa un camión o un autobús, los pisos tiemblan. Pero lo que más les preocupa, al menos a algunos, es que en un tramo de la calle, cerca de la Comisaría de Policía, el pavimento se está hundiendo, en el más literal de los sentidos de la palabra. El Ayuntamiento le ha dado no se sabe ya cuántas vueltas a este problema sin encontrar, o al menos sin aplicar, solución alguna. El concejal de Medio Ambiente, Marcos Cela, al que los asuntos de la calle Chantada le afectan muy directamente, explicó en más de una ocasión que se estaba revisando el alcantarillado, para ver si hundimiento y canalizaciones de aguas residuales estuviesen directamente relacionados. Pero, de momento, la solución no ha llegado. A los automovilistas, el socavón no les hace ninguna gracia, más por lo que parece anunciar que por lo que aún es. Hundimiento famoso en la capital lucense fue hace muy pocos años el de A Fonte dos Ranchos, en la intersección con la calle Chantada. El empeño del Ayuntamiento y el de un constructor ya fallecido encontraron la solución, que vino a completarse, según se infiere de los resultados, con las obras de saneamiento que se ejecutaron en esta zona. Aparcamiento También amenaza con irse para abajo una pequeña parte de la explanada del aparcamiento del Pazo dos Deportes, en la zona más próxima a un vial que enlaza con la N-VI. Se va, se está yendo hacia la derecha y hacia abajo, buscando el nivel del indicado vial. Se ve en las grietas y en la inclinación que se aprecia en la acera, que se refleja claramente en una de las farolas. Aceras En el campus lucense se pueden apreciar, en los aún flamantes viales -víctimas ya de la apertura de nuevas canalizaciones-, cómo hay tramos de las aceras en las que a un lomo sucede un hundimiento, y las losetas se van despegando, incapaces se aguantar tanta ondulación. Los que quedan reseñados son sólo algunos ejemplos del Lugo que se hunde a cachitos. No se libran ni algunas de las zonas de más reciente urbanización como es Acea de Olga.