Amplia participación de los vecinos en esta cita que cumple diez años
20 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Más de sesenta personas bailaron el sábado al pie del Muíño da Agra de Vimianzo, en un taller pensado para aprender puntos propios del municipio, de la parroquia de Carantoña. Fue algo de lo que hubo en la segunda jornada de la Muiñada, una cita que ha cumplido diez años y que pone de manifiesto el interés de los vimianceses, sobre todo de los jóvenes, por cuidar su esencia. Hubo muchos vecinos del municipio en el día principal de una fiesta que se amplió al viernes con notable éxito.
El interés se evidenció también en la complicidad mostrada por la mayor parte de los asistentes. Alrededor del 70 % de los presentes pasaron antes por los armarios de sus abuelos para encontrar aquellas prendas que ayudaran a transportar la fiesta hasta los años 50, cumpliendo con la demanda de los organizadores. El ambiente casaba perfectamente con las vestimentas.
La celebración nocturna arrancó con la percusión y las voces que desde Zamora se trajeron los miembros de lo grupo Ringorrango. Había mucha expectación porque hacía años que no pasaban por Galicia y eso atrajo a bastante gente de fuera del municipio. Para complementar estaba A Banda das Crechas con músicos procedentes de distintos grupos y OMIRI, de Portugal, con su recogida del folklore luso mezclado con música electrónica. Además, en el recinto estrenaron pantalla, dando más valor a lo audiovisual y aumentando el contraste con una decoración típica de las verbenas de mediados del siglo pasado. La intención de abrirse a la cultura musical del noroeste se vio cumplida y probablemente se mantendrá en citas posteriores.
Homenaje y habilidades con el maíz para el público más local
Todo el programa que atrajo al festival a aficionados de distintos puntos de Galicia hasta el entorno del Muíño da Agra se complementó con actividades que interesaron fundamentalmente a vimianceses quienes mostraron su habilidad para debullar el maíz y para disfrutar con una buena foliada. El programa oficial se alargó hasta las dos de la madrugada, pero las ganas de fiesta aún se mantuvieron un rato más.
El aspecto local se reforzó con el homenaje a un vecino de Carnés que fue gaiteiro toda su vida y que incluso tocó piezas propias. No pudo acudir porque estaba delicado de salud, pero miembros de Trubisquiña interpretaron algunas de sus composiciones. Uno de sus hijos sí acudió y recogió un ramo de flores para entregárselo en nombre de todos los presentes.