Wolf Boemers y su esposa están plenamente integrados en Señoráns, donde pasan varias semanas tres veces al año.
-¿Echa de menos Alemania cuando está en Galicia?
-No pensamos en Alemania. Es verdad que es una segunda residencia, pero nos sentimos muy bien aquí, como en casa. Pero en Alemania llevamos en el corazón a los amigos de Señoráns. Algunos han vivido en Suiza y hablamos poco español. El año pasado invitamos a nuestra vecina, que tiene 71 años y nunca había salido de Galicia.
-¿Les gusta la comida local?
-La comida es fantástica, el mejor pan es el de Manolo de Baio y el vino Albariño, siempre tengo botellas en el frigorífico. Comemos todo de Galicia no somos como esos alemanes que están en Mallorca y creen que es Alemania. Todas las veces que venimos encontramos al abrir la puerta huevos, cebollas, patatas y verduras que nos obsequian los vecinos. Nos gustan mucho las cosas de aquí.
-¿Cuándo descubrió España?
-Por un intercambio escolar hace 53 o 54 años con un centro de jesuitas de Zaragoza. Desde entonces he visitado Andalucía, Madrid, Toledo, Ávila y Segovia y mi hijo ha estudiado también en Salamanca. La primera vez que vine a Galicia fue en el 2009 y me gustó mucho, por el aire fresco y la tranquilidad. Pensamos en comprarnos un refugio y tuvimos suerte de encontrarlo por Internet. Buscábamos paz y Señoráns es una aldea no artificial, no mucha gente, no ruido, paz y una naturaleza estupenda y cerca del mar. A mi esposa le gusta mucho más el Atlántico que el Mediterráneo. Además, los vecinos son también amigos, somos como una gran familia.