Un entierro con mal pie

Eduardo Eiroa Millares
e. eiroa CEE / LA VOZ

VIMIANZO

El cura de Baíñas (Vimianzo) se niega a ir caminando al camposanto

20 sep 2011 . Actualizado a las 09:40 h.

A la tristeza propia de un entierro prematuro se sumó el domingo en Baíñas (Vimianzo) el malestar de los cientos de vecinos que acudieron al camposanto a despedir a Manuel Rey Ramos ante la negativa del cura a acompañar, a pie, el cuerpo hasta el lugar de su último descanso.

La familia lo intentó, pero no hubo forma. Manuel Mayo no quiso ir con el cortejo siguiendo al ataúd. O todos en coche o nada. Y como todos iban a pie, no hubo nada. Los últimos padrenuestros los recitó un vecino que se arrogó las funciones sacerdotales ad hoc para darle un aire más formal a la despedida y para reconfortar en lo posible a los abatidos familiares.

Al día siguiente algunos vecinos echaban humo. «Como é posible que se negue a acudir nun caso así», decía una mujer de Baíñas visiblemente molesta.

Manuel Mayo, el cura, da otra versión de lo sucedido. «Non é que o cura non quixera ir, é que hai a norma de facer a condución en coche ata o cemiterio novo pola distancia e por motivos de seguridade, é unha carretera xeral, se pasa algo, ¿quen se fai responsable?», decía ayer, excusándose respecto a su negativa de recorrer los aproximadamente dos kilómetros que separan la iglesia del cementerio.

Sostiene que se hace siempre así y que nunca hubo problemas. «A familia non quixo seguir ese costume e preferiu facelo á súa maneira, o que me parece moi ben, pero eu non podo facer distincións», explica el sacerdote.

Y como la receta es para todos la misma, se quedó en tierra y al difunto lo despidieron los suyos. «Chamo ao sentido común, o cura nunca busca divisións, se é preciso o explicarei unha vez máis», dice Mayo.

«A familia non quixo seguir o costume e eu non podo facer distincións»

Manuel Mayo